Primer plano del dado corporativo en el tejado de TV3
POLÍTICA

La deriva ideológica de TV3 pone a la tele pública de Cataluña en el ojo del huracán

Aumentan las críticas por los posicionamientos políticos de la televisión que cuesta 336M de euros a todos los catalanes

336 millones de euros anuales. Esta es la inyección de dinero público que recibe Televisió de Catalunya de las arcas de la Generalitat. El último convenio ya marca que la cifra para los próximos 4 años será de 1.347 millones de euros. Algo que convierte a TV3 en, de lejos, la televisión pública autonómica más cara de todo el Estado. De hecho, solamente en nóminas, el gasto ya es de casi 130 millones de euros.

Lo mínimo exigible a una televisión pública que cuesta tanto dinero de todos es un poco de objetividad o, como por lo menos, algo de pluralidad que refleje a la sociedad actual. Sin embargo, esto está lejos de ser una realidad.

Plano medio de Rosa Romà en sentada en la tribuna de la comisión de control de la Corpo en el Parlament de Catalunya, tocándose la barbilla

La deriva ideológica de TV3 lleva años funcionando. Primero con los años del procés, en los que la televisión pública se convirtió en el brazo mediático del procesismo. Y ahora, en los últimos años, por sus posicionamientos políticos que representan solo una pequeña parte de la sociedad catalana.

Recientemente, TV3 ha sido el blanco de las críticas por varios sectores. El currículum de los últimos meses es escandaloso. El Sindicato de Periodistas denunció su “servilismo al poder” en un duro comunicado. Los trabajadores estallaron ante las injerencias de ERC en los informativos. Más trabajadores admitieron que había directrices de silenciar a Sílvia Orriols. El Consell del Audiovisual de Catalunya señaló el sectarismo de uno de sus principales programas, el Més 324, por no reflejar ningún tipo de pluralidad en sus tertulias. La Junta Electoral acusó a TV3 de incumplir la neutralidad política en plena campaña electoral. Y, como explicamos en exclusiva en E-Notícies, sus procesos de selección de personal se basan más en criterios ideológicos que profesionales.

Estos son solo algunos ejemplos. Pero hay más evidencias de esta deriva ideológica. Una deriva que ha servido para que TV3 compre el marco mental y la agenda de un establishment progre que, además, ahora ya está en clara minoría en el Parlament de Catalunya. Aún así, sigue sobrerrepresentado en la televisión pública.

En TV3 es habitual criticar abiertamente a políticos que vendrían a ser del 'lado oscuro'. Uno de ellos es Xavier García Albiol, al que han intentado ridiculizar en más de una ocasión pese de ser alcalde de la tercera ciudad más poblada de Cataluña. Pero claro, es del PP y con él todo vale. Mientras, las críticas a ERC o algún otro partido procesista brillan por su ausencia.

Por no hablar del lenguaje que utilizan con Vox. Muy diferente al que utilizan para otras formaciones. De hecho, incluso la Junta Electoral afirmó que habían infringido la neutralidad política a la hora de tratar al partido de Ignacio Garriga. Y eso que se trata teóricamente de la televisión de todos los catalanes.

Con Sílvia Orriols y Aliança Catalana, más de lo mismo. Por ejemplo, TV3 se sumó a la campaña de desprestigio contra la alcaldesa de Ripoll por el caso de los empadronamientos. Un caso que, con el tiempo, nadie ha podido demostrar que existió. A pesar de que Orriols cumplía con la ley, la televisión pública no dudó en dedicar horas de programación a señalarla, criticarla y tacharla de extrema derecha. Y todo, claro, sin darle la opción de defenderse.

Montaje fotográfico con el cubo de TV3 y Sílvia Orriols en primer plano

Por si esto no fuera suficiente, la deriva ideológica de TV3 ha quedado demostrado también en las noticias sobre política internacional. Por ejemplo, la televisión pública se ha convertido en un medio desacomplejadamente hostil con Donald Trump, siendo capaces incluso de dar altavoz a fake news contra el candidato a presidente de los EEUU. También con Marine Le Pen y otras fuerzas europeas identitarias, de quiénes no dudaron a dedicarles varias horas de emisión para criticarlos abiertamente. 

Especialmente acentuado es su posicionamiento antiIsrael a la hora de tratar la guerra en Gaza. Llegaron a decir en su Telenotícies que el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023, que se saldó con centenares de asesinatos, desaparecidos y secuestrados, fue “el ataque más audaz de la resistencia palestina”

Foto de Toni Cruanyes presentando el 'TN Vespre' en TV3.

En TV3 son expertos en esto de retorcer el lenguaje. Hablan de “personas que tienen la regla” para referirse a mujeres. También de “conmoción” para tratar la muerte del dictador de Irán, Ebrahim Raisi. El currículum de polémicas se extiende, por ejemplo, cuando explicaron que un hombre atacó a un turista en París al grito de “Dios es grande”. Resulta que este “Dios” era en realidad “Alá”, pero esto no lo dijeron en TV3, no vaya a ser que se nos desmonte el relato. O cuando hicieron una noticia que intentaba blanquear al hombre que violó a una menor de edad en Igualada y que casi acaba con su vida. La última polémica de TV3 la vimos en el intento de asesinato de Donald Trump. Titularon la noticia con la frase “evacúan a Donald Trump en un mitin en Pensilvania tras escucharse disparos”.

Otra práctica habitual en TV3 es, por ejemplo, silenciar según qué tipo de noticias que desmontan el relato buenista tan típico de la progresía catalana (como ocultar la creciente criminalidad en Cataluña o no dar la nacionalidad de los delincuentes). El punto más álgido del intento de la tele pública de ocultar la creciente delincuencia en Cataluña fue el pasado Sant Joan, que explicaron que fue "tranquilo", cuando hubo hasta tres brutales asesinatos. Eso sí, mientras silencian ciertas noticias y corrientes ideológicas, sobrerrepresentan organizaciones minoritarias como el Sindicat de Llogateres o medios de comunicación con audiencias residuales como Sentit Crític. 

Toda esta deriva intenta ser tapada con las buenas audiencias de las que todavía goza TV3. Sin embargo, el debate sobre si una televisión considerada por muchos como sectaria y adoctrinadora debe costar tanto dinero a los contribuyentes catalanes. Y, todavía más, cuando sus posicionamientos políticos no reflejan en absoluto la realidad en Cataluña.

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