Plano medio de Alejandro Fernández hablando en un mitin y haciendo un gesto con su mano izquierda hacia adelante

POLÍTICA

El tiempo le da la razón a Alejandro Fernández

Génova sigue dando volantazos sobre su posición respecto a Junts per Catalunya. Finalmente, parece que dentro del PP se va imponiendo la estrategia marcada desde hace tiempo por el líder popular catalán

Alberto Núñez Feijóo tiene un problema sobre cómo tratar con Junts per Catalunya. Desde las elecciones del pasado verano, el líder del PPha tendido la mano en más de una ocasión al partido de Carles Puigdemont. El último caso lo hemos podido conocer esta semana, cuando se hizo pública la reunión que mantuvieron Daniel Sirera y Albert Batet tras las generales.

Estas acciones chocan frontalmente con la posición que, desde hace tiempo, lleva reivindicando Alejandro Fernández. Se trata de una posición dura contra los partidos procesistas, especialmente con la formación liderada por Carles Puigdemont. El líder del PP catalán ha dejado claro en más de una ocasión que él no va con Junts ni a cobrar una herencia. Y ha advertido públicamente a sus colegas de partido de Madrid que Junts no es la Convergencia de los 90 y que es un error tenderles la mano. 

Su enfrentamiento público con la estrategia de Génova casi le cuesta el puesto a Alejandro Fernández. Al final no fue así, principalmente, por tres motivos. Uno, porque goza de un gran apoyo entre las bases del partido en Cataluña. Dos, porque su línea parece que la avalan sus votantes, ya que en las últimas generales el PP superó en votos a ERC y Junts y las encuestas para las próximas elecciones en el Parlament le auguran un incremento de votos y escaños más que destacado. Y tres, porque su tesis se está imponiendo dentro del PP.

Los volantazos de la cúpula popular se pudieron comprobar este miércoles. Al cabo de unas horas de conocerse la reunión secreta PP-Junts en Barcelona tras las generales, los populares propusieron la ilegalización de organizaciones que promovieran referéndums de autodeterminación. Una propuesta que no solamente parece que tiene poco recorrido jurídico, sino que ellos mismos votaron en contra cuando fue presentada por Vox. Pero había que tirar de cortina de humo para desmarcarse del acercamiento a los posconvergentes.

La lección que nos deja del contraste de admitir encuentros con Junts y al cabo de un rato pedir su ilegalización es que todo indica que la tesis de Alejandro Fernández es la que se ha impuesto en una parte importante del partido. Al final, a pesar de los encontronazos internos, el tiempo le ha dado la razón al presidente del PP catalán. Un PP catalán que, con un PSC que se ha convertido en aliado a la fuerza de ERC y Junts, quiere aglutinar gran parte del voto constitucionalista en Cataluña con una estrategia de confrontación dura con los procesistas.