Montaje de fotos de primer plano del rey emérito Juan Carlos I, Paloma Rocasolano sonriente y la reina Letizia Ortiz con rostro serio

GENTE

Juan Carlos I dio una orden contra Paloma Rocasolano que Letizia no logra perdonar

Todo apunta a que la enemistad de Juan Carlos I y Letizia se remonta a 2003, año en el que el rey emérito ordenó que investigaran a Paloma Rocasolano

Juan Carlos I llevó a cabo en el pasado una acción que, a día de hoy, la reina Letizia todavía no ha conseguido perdonarle. El emérito ordenó al CNI investigar a Paloma Rocasolano y a todo su entorno. Hecho que podría ser una de las claves para entender su enemistad. 

Según En Blau, esta historia se remonta al 2002, momento en el que se produjo el primer acercamiento entre Felipe VI y la periodista. El 17 de octubre de aquel año, ambos coincidieron en una fiesta que Pedro Erquicia organizó en su ático. 

Durante dicha reunión social, los hijos de Juan Carlos I y Paloma Rocasolano estuvieron hablando a solas hasta altas horas de la madrugada. Desde este momento, se comenzó a gestar una relación que supuso un antes y un después para la monarquía española. 

Tan solo un par de semanas después, Letizia y el actual rey dieron un paso más en su relación y ambos decidieron oficializar su romance ante un grupo de amigos. Ya en 2003, su romance era conocido por todos los españoles. 

Foto de Felipe VI y Letizia de jovenes sentados el uno al lado del otro en una gala, sonrientes y vestidos para la ocasión con un traje y un vestido
Los actuales reyes de España se conocieron en la fiesta de un amigo en común | GTRES

Mientras tanto, Juan Carlos I estaba llevando a cabo un plan que, según parece, no le sentó nada bien a su nuera. Y prueba de ello es la enemistad que se ha generado entre ellos durante todos estos años.

Juan Carlos I ordenó al CNI que espiara a doña Letizia y a su madre, Paloma Rocasolano

La relación entre Juan Carlos I y Letizia es prácticamente irrecuperable. Y todo a raíz de algunas decisiones que el rey emérito ha tomado durante todos estos años y que la actual reina de España todavía no logra perdonar. 

Según ha desvelado En Blau, en 2003, el padre de Felipe VI le confesó a su amigo Jorge Dezcallar la relación entre el futuro rey de España y la periodista. Pero este acto no fue llevado a cabo de forma desinteresada. 

En aquel momento, este hombre estaba al frente del CNI, situación que Juan Carlos I aprovechó para pedirle un favor muy personal. Al igual que había hecho en otras ocasiones, el emérito le pidió a su amigo que investigara a la nueva novia de su hijo. 

Juan Carlos I en el asiento de un coche con el cinturón puesto
Juan Carlos I mandó espiar a todo el entorno de Letizia | GTRES

Pero esta misión de espionaje no afectó solo a doña Letizia, sino también a varios miembros de su familia. Entre ellos, sus padres, Paloma Rocasolano y Jesús Ortiz

El objetivo de Juan Carlos I era conformar si esta nueva relación de Felipe iba a suponer o no un peligro para la monarquía española. Por eso, y en un intento de que no trascendiera públicamente, solo tenían constancia de esta misión de espionaje el propio rey y Jorge Dezcallar.

Finalmente, y según desveló Vanitatis, el amigo del emérito no logró descubrir nada relevante, a excepción de una cosa. Un “secreto familiar” que está directamente relacionado con Paloma Rocasolano y el resto de la familia materna de Letizia.

Montaje de la Reina Letizia sonriente con Paloma Rocasolano con el rostro sonriente
Juan Carlos I descubrieron las tendencias republicanas y comunistas de la familia de letizia | GTRES, es.e-noticies.cat

Según pudo descubrir Dezcallar en aquel momento, todo este núcleo tenía tendencias republicanas y comunistas. Especialmente, el abuelo de la periodista. Nada más enterarse de sus preferencias políticas, se puso en contacto con Juan Carlos I para contarle todo lo que había descubierto. 

Según parece, este acontecimiento podría ser una de las claves para entender la enemistad que se ha generado entre doña Letizia y su suegro. Todo apunta a que esta delicada información ha acabado siendo uno de los motivos por los que el rey emérito siempre tuvo cierta “animadversión” hacia Paloma Rocasolano y su hija.