Varios tractores en fila en las protestas de los agricultores en Bélgica

POLÍTICA

Agricultores catalanes inician sus protestas contra el Govern, el Gobierno y Marruecos

Mientras el campo europeo arde en protestas, la OMS habla de que la agricultura contribuye al cambio climático

Con un poco de retraso con respecto a Europa, el campo catalán y español también se pone en huelga. Emulan a sus compañeros europeos y convocan huelgas y protestas para los próximos días. Las reivindicaciones son las mismas: la legislación europea y el abandono legislativo nacional.

Misma lógica, diferentes países

Viene de largo: los franceses atacando a los camiones españoles que entran en su país. Una manera de protestar por lo que entienden que es competencia desleal. Estos días, las imágenes de agricultores franceses vandalizando camiones españoles han sido constantes. Se quejan de que la regulación francesa y europea lleve a que su país tenga que importar alimentos.

De exactamente lo mismo se quejan los agricultores españoles y catalanes, pero con respecto a Marruecos. Ponen el grito en el cielo por el hecho de que la regulación medioambiental lleve a que sea tan caro producir en su propio territorio. Algo que se traduce en un aumento de los precios de los alimentos y en su importación.

Por todo ello, los principales grupos de agricultores catalanes y españoles anuncian protestas inminentes. Algo que era de esperar según sus socios europeos. En Francia, las protestas escalan al siguiente nivel y literalmente están colapsando París.

El efecto político

La razón de fondo, decimos, es la regulación en materia medioambiental. Limitación de fitosanitarios, bienestar animal, límite de granjas, etc. Entre otros factores, esto es lo que ha producido el espectacular aumento de los costes de los alimentos.

Como suele ocurrir, un fenómeno de esta envergadura tiene otras derivadas. La primera - y de la que llevan advirtiendo mucho tiempo los agricultores - es que seremos dependientes de terceros países. La segunda es política: tanto la derecha como la izquierda identitarias han capitalizado este enorme malestar.

En Francia, por ejemplo, estas protestas le restan mucha popularidad a Macron, de lo cual se benefician Mélenchon y Le Pen. En Alemania, el otro epicentro de las protestas, el canciller Olaf Scholz está seriamente cuestionado y las protestas le superan. Por nuestra parte, en España y Cataluña todavía estar por ver quién será el primero en capitalizar este descontento.