Montaje con Carles Puigdemont visiblemente enfadado y Pere Aragonès sonriendo con el Parlamento de Catalunya de fondo

POLÍTICA

El procesismo se atrinchera en la Generalitat

ERC no prevé convocar elecciones y cada día es más probable que Junts vuelva al ejecutivo catalán

Los días de lluvia y tormenta lo mejor que puede hacer uno es quedarse en casa y cerrar las ventanas. Esperar que pase el temporal y después salir para evaluar destrozos y bajas. Eso es lo que debe pensar Esquerra Republicana de Catalunya, que sabe que el 23 de julio tiene mucho más que perder que no de ganar.

Los resultados el 28 de mayo fueron muy malos para ERC. Dejó de ser la principal fuerza procesista y su apuesta para mirar de tú a tú al PSC quedó en una anécdota. En cambio, su recompensa postelectoral fue mucho mejor: gobernará al menos en tres diputaciones y en más ayuntamientos de los que pensaba. Sigue siendo un botín escaso, pero cuando hay hambre, hasta el pan de ayer sabe a gloria.

De momento, Esquerra sigue gobernando en solitario la Generalitat, así que no tiene demasiados problemas de colocación. Justo lo contrario que en Junts per Catalunya. Contaban con Barcelona ciudad y su Diputació y parece que se quedarán sin ninguna de las dos. Hay decenas de mandos sin sueldo público ahora mismo y sin perspectivas de tenerlo. Y cuando esto sucede es cuando llegan los problemas internos en los partidos.

Situados en este punto, es normal que cada vez suene con más fuerza la opción de una 'rentrée' de Junts en el Govern de la Generalitat. Sobre todo si a partir del 24 de julio PP y Vox suman mayoría absoluta. Junts per Catalunya tendrá la excusa perfecta: tendrán "el deber de blindar las instituciones", con esa retórica tan procesista que no quiere decir nada.

Imagen de Oriol Junqueras y Carles Puigdemont mirando cada una para un lado

Hacer de la necesidad una virtud

Y, aunque Junts y Esquerra no se soportan, ahora mismo se necesitan. Por los menos en la Generalitat. Si Pere Aragonès quiere aguantar hasta 2025 -parece mentira, pero solo lleva dos años de President- debe sumar algún apoyo. Si Feijóo gobierna en Madrid, el PSC ya no tiene por qué salvar los muebles, así que ERC debe sumar a Junts o irá de cabeza a elecciones.

Los partidos de Puigdemont y Junqueras tienen todas las papeletas de ser testimoniales en el Congreso a partir de julio. Sin poder, sin capacidad de negociación, el chiringuito se desmonta rápido. Atrincherarse en la Generalitat esperando que la confrontación con Vox de sus frutos, es lo único que les queda ahora. 

Junts necesita el calor de los sueldos públicos y los cargos de confianza para calmar a los suyos. Esquerra necesita a alguien para aguantar hasta 2025 y solo tiene a sus enemigos íntimos procesistas. ¿Y la CUP? Ir a otras elecciones en el Parlament no parece una buena idea para ellos y no se descarta que por "emergencia nacional y democrática" pudieran entrar en este nuevo Govern. 

Si creían que ya lo habían visto todo entre los partidos procesistas cojan puesto y siéntanse. Llega otro intento de alargar el procés.