Central nuclear de Ascó

POLÍTICA

¿Independencia energética? Por ahora no

El cierre de las centrales nucleares llegará pronto y Cataluña va muy atrasada en la instalación de energías renovables

La sequía no es el único problema que revela la falta de previsión de los sucesivos gobiernos de la Generalitat. La producción de energía eléctrica es otro claro ejemplo. Con el cierre de las centrales nucleares a la vista y la falta de energías renovables, Cataluña se encamina a una situación energética incierta.

Mayor dependencia de las nucleares

En líneas generales, la situación es esta: el cierre de las centrales nucleares es casi inminente - entre 2030 y 2035 - y la energía renovable instalada es mínima. El resto de España, por ejemplo, obtiene casi la mitad de su energía de fuentes renovables, el triple que Cataluña. Por su parte, el Govern del presidente Aragonès se mantiene firme en su apuesta para una Cataluña sin nucleares.

Hace menos de un mes, el Govern de ERC anunció una inversión de 1.000 millones de euros para autoabastecer con placas solares a la administración pública de Cataluña. La encargada de esta labor es la empresa pública de energía L’Energètica. Sus responsables ya señalaron que el reto es difícil y que, con las actuales circunstancias de las energías renovables en Cataluña, las nucleares son esenciales. De aquí a 2030, Cataluña tendría que instalar 12.000 megavatios de energías renovables y otros 58.400 hasta 2050. En estos momentos, tiene alrededor de 4.000.

Porque el caso es que, al mismo tiempo que se avanza hacia el cierre de las energías nucleares, Cataluña aumenta su dependencia de sus centrales nucleares. Los datos disponibles hasta la fecha indican que, con respecto al 2022, Cataluña aumentó en un 2,6% su dependencia de la energía nuclear. Es decir, es una situación en la que se es cada vez más dependiente de la fuente de energía que se quiere eliminar. 

Problemas administrativos

Nueve veces más que la energía hidráulica, diez veces más que los parques eólicos y casi sesenta veces más que la energía solar. Esta es, en comparación a las otras energías, la producción de la energía nuclear en Cataluña. Esto revela que el despliegue de otras fuentes de energía tendría que ser rápido y masivo para cumplir los objetivos energéticos autoimpuestos.

Según informó el Observatorio General de las Energías Renovables de Cataluña, OBERCat, el principal problema para que no haya otras fuentes de energía es administrativo. Según el observatorio, “los retrasos en la tramitación, derivados de la insuficiencia de medios y de soluciones alternativas, lastran la consecución de objetivos y favorecen el desistimiento de los promotores” Por ello, consideran prioritario “simplificar urgentemente todos los procedimientos administrativos”.

El mismo organismo señala que en Cataluña hay una “cartera potencial” de proyectos en energías renovables todavía pendientes de tramitar. Lo cual conduce a un “un preocupante enfriamiento en el interés de los promotores por realizar proyectos en Cataluña, tanto por la incertidumbre económica y financiera como por la percepción de la administración catalana como poco eficiente y resolutiva”·

La conclusión es la misma a la que apuntan todos los expertos en el sector: “sin un despliegue decidido de las dos energías renovables con mayor capacidad de generar, la solar fotovoltaica y la eólica, se aleja la posibilidad de sustituir con renovables autóctonas la generación nuclear cuando se proceda a su cierre”.