Un guardia civil de espaldas, y en el círculo, agentes delante de un portal
SUCESOS

Pepe, el 'abuelo ejemplar' que ha matado a sangre fría a sus nietos, Guillermo y Pablo

Pepe se desvivía por sus dos nietos, que eran lo único que le quedaban tras la muerte de su esposa y su hija

Nadie en Huétor Tájar, en Granada, se explica qué se le pudo pasar por la cabeza a Pepe. Era un "abuelo ejemplar", siempre pendiente de sus nietos de 12 y 10 años. Sin embargo, este lunes decidía acabar con la vida de ellos para posteriormente suicidarse.

La vida dio un vuelco radical para esta familia el pasado 19 de marzo. El vehículo conducido por este hombre se estrelló contra un muro provocando la muerte de su esposa y de su única hija, la madre de los menores. Los pequeños también iban en el coche y sufrieron heridas de gravedad, con traumatismo craneoencefálico y fracturas en las extremidades.

Pepe, que había sufrido un desvanecimiento, también sobrevivió al accidente. No obstante, nunca se pudo recuperar de la pérdida tan enorme que le supuso el fallecimiento de su mujer y su hija. Una de las vecinas del pueblo indicaba a El Mundo que "se culpaba del accidente" y en alguna ocasión había dicho que "no quería vivir".

Estas palabras las confirmaba también el alcalde de Huétor Tájar, Fernando Delgado. "Se sentía culpable" y desde entonces permanecía "en tratamiento psicológico". Su entorno sabía que "estaba muy mal, pero hasta ese punto...". 

Guardia civil y sanitarios, a las puertas de la casa donde tuvo lugar un crimen

Pepe se atrincheró en su casa con sus nietos

Pepe se encerró en su domicilio de Huétor Tájar con Guillermo y Pablo, de 12 y 10 años respectivamente, la noche del domingo. Varios familiares trataron de mediar para que cesara su actitud, aunque los intentos resultaron estériles. Cuando entró la Guardia Civil en la mañana del lunes en el inmueble se encontraron a los tres muertos.

Uno de los pequeños murió asfixiado, mientras que el otro presentaba una herida de arma de fuego. Nadie en el pueblo encuentra explicación a lo acontecido. "Quería a sus nietos, iba a todos los lados con ellos, era lo único que le quedaba", recuerda el alcalde.

Señala que "le ha tenido que entrar algo en la cabeza, porque no tiene sentido". Algunos medios recogen que antes de atrincherarse en su vivienda, Pepe había mantenido una discusión con su yerno. El hombre, de 72 años, no entendía una vida sin sus dos nietos, que eran lo único que le mantenían con ilusión.

Desde que perdió a su esposa y a su hija visitaba el cementerio prácticamente a diario. Era una persona de pocas palabras, "tranquila, muy pacífica", rememoran los vecinos. Siempre muy pendiente de los suyos, con los que mantenía una relación muy estrecha.

Antes de la jubilación estuvo vinculado al ámbito de la construcción. Contó con una empresa de áridos que suministraba arena a las obras, recoge Granada Hoy.

➡️ Sucesos

Más noticias: