Montaje de Oriol Junqueras y Pere Aragonès mirando hacia lados opuestos
POLÍTICA

El victimismo de ERC: la excusa perfecta para colocar a familiares al sector público

Los republicanos siguen exprimiendo la 'represión' para alimentar sentimentalismo e intentar captar votos


Usar las emociones y apelar a los sentimientos a la hora de hacer política es una característica clara de lo que es el populismo. En esto, los partidos procesistas, se han convertido en unos expertos. “Espanya ens roba”, “en Madrid hay dumping fiscal”, “España nos reprime”... son frases recurrentes de ERC y Junts a la hora de pedir votos para intentar mantener sus cuotas de poder.

El caso de Esquerra es de los más significativos. El paso por la cárcel de algunos de los políticos que impulsaron el referéndum de 2017 se ha convertido en una especie de comodín para justificarlo todo. Lo que para muchos independentistas representó una injusticia, para los republicanos acabó siendo una oportunidad de oro, nunca mejor dicho.

Más allá de libros vendidos y mítines que parecían una sesión de terapia colectiva, Esquerra vio un filón en la “represión” y lo exprimió al máximo. De hecho, que hayan pasado siete años del referéndum y la posterior entrada en prisión de Junqueras, Romeva, Bassa y compañía, esto no ha sido un impedimento para seguir haciendo del victimismo su forma de hacer política.

Una de las estrategias para apelar al sentimentalismo fue colocar a familiares cercanos de los presos en puestos destacados de las listas electorales. Algo que también hizo Junts en su momento, pero que ERC todavía exprime al máximo a día de hoy.

Este martes, los republicanos anunciaban que Diana Riba sería la candidata del partido en las próximas elecciones europeas. Diana Riba se dedica a la política porque es la pareja de Raül Romeva. Lejos de tratarse de una expresión que el wokismo calificaría de machista, en su perfil en la web de ERC lo pone claramente. “Entró en política porque es la mujer de Raül Romeva”, afirma el texto. Licenciada en pedagogía, regentó una librería durante nueve años y, tras acumular otros trabajos como gestionar ciclos de conferencias culturales, dio el salto a la política. De golpe y porrazo, se encontró siendo eurodiputada con un sueldo de casi 120 000 euros anuales. Y ahora aspira a repetir.

Un caso idéntico es el de Montserrat Bassa, hermana de Dolors Bassa, que, igual que Romeva, también estuvo en prisión por el referéndum de 2017. Del mismo modo que Diana Riba, decidió dar el salto a la política “después de que encarcelaran a su hermana”. Desde la anterior legislatura, esta “profesora y activista” ejerce de diputada en el Congreso con un sueldo de 105 000 euros, que paga religiosamente el estado opresor del que se quiere independizar.

Más allá de compensar económicamente a familiares de los llamados “presos polítics”, lo que permite esta estrategia es seguir alimentando el victimismo siete años después de la entrada en prisión de Romeva, Bassa y compañía. A este paso, dentro de unos años, no sería de extrañar que viésemos algun familiar cercano de Rubén Wagensberg encabezando alguna lista electoral de los republicanos.

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