Primer plano de Nayib Bukele sonriendo y mirando hacia un lado

POLÍTICA

Por qué Nayib Bukele arrasa en El Salvador: lo que los medios progres no te cuentan

El presidente reelecto va camino de batir todos los récords pese al linchamiento del establishment político, económico y mediático

“El caudillo millenial”, “el dictador más cool del mundo mundial” o “el tirano que acabó con la democracia en El Salvador”. Estos son los apelativos que la prensa ha dedicado a Nayib Bukele, a menudo con un tono despectivo. Pese a tener en contra al establishment político, económico y mediático, le han votado casi nueve de cada diez salvadoreños.

Bukele ha batido el récord de apoyo de la historia de la democracia mientras los poderes fácticos en todo el mundo se preguntan por qué. La misma pregunta que se hicieron cuando Donald Trump se impuso a Hillary Clinton o cuando Javier Milei arrasó en Argentina. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que votan los ciudadanos.

Unos ciudadanos que ya no están sometidos a la influencia que tenían los grandes medios de comunicación cuando no había redes sociales. Unos ciudadanos cuyo voto es muchas veces la reacción contra unas élites cuyos intereses están muy distanciados de los suyos. En definitiva, unos ciudadanos que ya no votan lo políticamente correcto sino que se rebelan contra el poder establecido.

El milagro de la seguridad en El Salvador 

Uno de los mantras de los medios progres es que Bukele ha acabado con la democracia en El Salvador. El propio Bukele les respondió que nunca hubo democracia en El Salvador, hasta que fue elegido presidente en 2019. Hasta entonces, el país estuvo dividido entre dos élites representadas por la derecha y la izquierda.

La derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y los exguerrilleros del Frente de Liberación Nacional (FLN) se alternaban en el poder mientras el país se desengraba con la violencia callejera. El Salvador, un país expoliado y sometido a una crisis económica sin fin, llegó a ser uno de los países más peligrosos del mundo. En su pico máximo, en los años noventa, llegó a superar los 7.900 homicidios anuales.

En 2015 hubo un nuevo pico de 6.656 homicidios, a lo que siguió un lento descenso hasta 2.398 en 2019 (el año de elección de Bukele). En 2021 la cifra se redujo a 495, y el año pasado los homicidios disminuyeron un 60% hasta los 194. Bukele ha conseguido lo que parecía una quimera, acabar con la violencia pandillera en El Salvador.

La economía, el reto pendiente

Nayib Bukele, químico y empresario, descendiente de una familia de emigrantes palestinos, encarna la ambición y el cambio en El Salvador. Su aspiración no es solo limpiar las calles de delincuencia, sino también relanzar la economía del país. Una vez pacificado el país, el reto será ofrecer prosperidad a los ciudadanos, y no lo tendrá fácil.

Un 30% de los salvadoreños vive en la miseria, y uno de cada diez en la pobreza extrema. Durante el primer mandato de Bukele los precios han subido un 30% y los salarios solo un 20%. El presidente se jacta de que hoy no hay obstáculos en El Salvador para emprender, cuando la gran mayoría de los ciudadanos ni siquiera llegan a final de mes.

El otro problema para Bukele son las finanzas del país, donde el déficit sube cada día y el FMI impone duras condiciones de austeridad a cambio de crédito para reanimar la economía. El presidente intentó introducir el bitcoin como pago pero no funcionó. Su plan ahora es reactivar la economía con un crecimiento sostenido, consciente de que si no resuelve pronto este problema la violencia volverá tarde o temprano.

¿Por qué molesta Nayib Bukele?

En cuatro años Bukele ha reducido al mínimo el peso de los grandes poderes del país, y ya gobierna sin prácticamente oposición. Esto y los métodos autoritarios con los que combate la delincuencia le han valido los adjetivos de “tirano” y “dictador”. El establishment le acusa de violar los derechos humanos e ignorar la constitución de su país.

Nayib Bukele lleva tiempo denunciando graves injerencias de George Soros en el país. En los últimos tiempos, la sociedad abierta que ahora dirige el hijo del magnate húngaro ha cerrado oficinas en Europa para trasladarse a América Latina. El objetivo es frenar el auge de opciones populistas en países como Argentina y El Salvador.

El método Bukele para erradicar la violencia es simple, y consiste en la mano dura contra la delincuencia y un estado de excepción permanente. Bajo su mandato, El Salvador es el país con más gente en la cárcel (70.000 personas), y pese a limitar al máximo las libertades de civiles el índice de satisfacción de sus ciudadanos es el más alto. Mientras los poderes occidentales dan lecciones de derechos humanos a los salvadoreños, Bukele se ha convertido en un icono no solo para sus ciudadanos sino en toda Latinoamérica.