Primer plano de Albert Batet durante una intervención en el Parlament de Cataluña

POLÍTICA

El sector de Laura Borràs en Junts señala directamente a Albert Batet

La diputada de Junts al Parlament Cristina Casol, denunció al presidente de su grupo, Albert Batet, por acoso 'por razones de género'. Ahora se han conocido todos los detalles

Decía José María Aznar que antes de romperse España lo haría Cataluña. Y uno añade que antes lo hará Junts per Catalunya. La formación de Carles Puigdemont vuelve al centro del tablero político gracias a la aritmética parlamentaria, pero lejos de unir a la formación, aún la divide más. 

Es lo que tiene llenar a tu formación de activistas como Laura Borràs, que luego apuestas por hacer política y su papel se va diluyendo, pero no su ego. Ahora mismo, dentro de Junts convive el sector político y pragmático, heredero de Convergencia, y el sector de la pancarta, más cómodo manifestándose que en una comisión del Parlament. Y, claro, cómo le explicas ahora a Borràs y a los suyos que el contexto ha cambiado, que toca volver a hacer política y llegar a acuerdos con otras formaciones.

La grieta dentro de Junts per Catalunya es cada vez mayor y parece que ni Carles Puigdemont la podrá sostener. Un buen ejemplo es lo sucedido en el Parlament, donde el sector 'borrassista' la ha tomado con Albert Batet, escudero de Waterloo y personaje con un poder insospechado en su partido. Hace unas semanas, Cristina Casol, diputada de Junts y muy próxima a Laura Borràs denunciaba a Albert Batet, su presidente, por acoso "por razón de género". Lo hizo semanas después que Aurora Madaula denunciara haber sido víctima de violencia machista por compañeros de su partido en el Parlament.

Montaje fotográfico con Laura Borràs de fondo con la bandera de Cataluña y al lado Aurora Madaula y Francesc de Dalmases

Ahora, la comisión investigadora del Parlament ha descartado que Casol haya sufrido acoso por parte de Albert Batet, pero sí que señala "machismo" y conductas discriminatorias. El informe lo hizo Albert Capelleras, secretario general del Parlament y varios medios han tenido acceso al documento. Sin poder ser acusado, Batet queda retratado y queda comprobada la existencia de una guerra civil en el grupo parlamentario de Junts per Catalunya.

El texto de Capelleras afirma que en Junts existen "dos grupos estancos", con "proporciones y cuotas de poder diferentes", dejando claro el papel predominante de Albert Batet y el poco margen de maniobra del sector Borràs. Es más, tras la investigación, se asegura que el ambiente laboral en Junts es "no deseable" y que ahora mismo no existen en el grupo parlamentario "espacios amables, formales e imparciales". 

La investigación la hicieron profesionales externos a la cámara, como marca el protocolo, de modo que no hay voluntad política alguna en sus conclusiones. Se hicieron varias entrevistas y los responsables pudieron constatar la dificultad de llegar a una conclusión por la división interna del grupo. 

Primer plano de Albert Batet muy pensativo sentado en el parlamento de catalunya

Una investigación que señala a Albert Batet y a su entorno

Según detalla Vilaweb, se investigaron diez situaciones que había denunciado la diputada Cristina Casol. De estas, se pudieron probar dos de modo parcial, tres más quedaron acreditadas y cinco no se pudieron probar. Dos las tres que se corroboraron, los investigadores constatan que las hicieron personas muy cercanas a Albert Batet, pero no él mismo. No se puede probar la responsabilidad directa del presidente, pero quedaría demostrado que ha habido situaciones de "exclusión y aislamiento" de modo habitual.

Pero hay más, los investigadores aseguran que el entorno de Batet y gente "cómplice y aliada" se saltaron la confidencialidad de la investigación y compartieron el contenido de la denuncia, de modo que complicaron la investigación y la "desvirtuaron". 

En resumen, los investigadores, externos e imparciales, señalan un modo de actuar de Albert Batet "poco democrático" y con "discriminaciones directas e indirectas". El sector Borràs señala a Batet, pero se queda a medias, porque no hace pinta que Puigdemont sacrifique a uno de sus peones más usados. Algún día, quizás, sabremos por qué lo protege tanto.