El líder de Vox y candidato a presidir el Gobierno, Santiago Abascal, interviene durante un acto de campaña electoral, en la Plaza de la Justicia de Zaragoza

POLÍTICA

Santiago Abascal mira a Cataluña para relanzar a Vox

Quiere ser el dique de contención del PSC y el procesismo para mantener el pulso al PP

Las encuestas arrojan un negro panorama de Vox en las elecciones gallegas, donde no conseguiría ni un solo diputado. El pesimismo se agrava con la crisis abierta en las Islas Baleares, donde Vox se ha partido en dos. Los problemas acechan al partido de Santiago Abascal justo después de la recomposición del partido para relanzar el proyecto.

El adiós de Iván Espinosa de los Monteros y la liquidación del ala liberal del partido con todos sus díscolos abrió una sangrante crisis interna. Fue la consecuencia del pinchazo electoral del 23-J, que señaló a las claras los límites de Vox. Acechado por las presiones internas, Abascal se avino a una recomposición de las estructuras.

El presidente del partido se ha asegurado la reelección y ha situado a Ignacio Garriga como número dos. Además, ha integrado a Javier Ortega-Smith en el ejecutivo, asegurándose así la ausencia de una oposición dentro del partido. Una vez centralizado el poder, su prioridad es ganar músculo para seguir disputando al PP la hegemonía de la derecha.

Cataluña, el inicio de la remontada

La más que probable debacle en las elecciones gallegas y el cisma abierto en las Baleares, de consecuencias aún inciertas, frustran el plan de Abascal para relanzar a Vox. Pero hay algo que invita al optimismo en la calle Bambú, y son las perspectivas electorales en Cataluña. Abascal confía en ese feudo como el inicio de la remontada de Vox.

Las elecciones catalanas, previstas para finales de 2024 o principios de 2025, se presentan con tres bloques diferenciados. Por un lado el independentismo, por el otro la derecha constitucionalista, y en medio el PSC y los Comunes. De hecho, las encuestas dan como claro vencedor a Salvador Illa, que sin embargo tendría que pactar para gobernar.

Plano general del Parlament de Catalunya con los diputados votando una moción

Vox en Cataluña está centrando su discurso en identificar al PSC de Salvador Illa como la muleta de los partidos procesistas. Pero su otra batalla es la disputa con el PP de Alejandro Fernández por la hegemonía de la derecha constitucionalista. Esta será una dura batalla, ya que los sondeos dan un gran crecimiento al PPC.

La buena noticia para Vox es que las últimas encuestas muestran una continuidad de los buenos resultados de las últimas elecciones. Pese a no crecer tampoco se hunde, y esto permite mantener las esperanzas. Además, la particular dinámica de la política catalana ofrece un amplio margen para desarrollar la acción política del partido. 

Ignacio Garriga, la nueva esperanza 

Un ejemplo es la preocupación por la inmigración y la inseguridad, que se han convertido en el tema estrella en Cataluña. Vox ha podido exhibir su habitual dureza en el Parlament, con temas en los que se siente especialmente cómodo. Por ejemplo, acusando a ERC y a sus adláteres de islamizar Cataluña y traer inseguridad en los barrios.

Además, Vox en Cataluña cuenta con la impronta de Ignacio Garriga, que en los últimos meses se ha convertido en la gran figura ascendente del partido a nivel nacional. Su ímpetu y su retórica le permiten competir de tú a tú con su rival en la derecha, Alejandro Fernández. Abascal confía en Garriga para mantener el tipo en una plaza fundamental para sus aspiraciones.

Así las cosas, Vox descarta definitivamente, si es que alguna vez estuvo encima de la mesa, ir junto al PP en las elecciones. Algunas voces de la derecha pedían una candidatura unitaria para unificar el voto frente a la amenaza socialista-separatista. Pero en plena batalla PP-Vox, está opción está plenamente descartada.

En el peor de los escenarios, Vox perderá algún diputado en Cataluña pero mantendrá la fuerza suficiente para seguir teniendo voz propia en un territorio clave. Desde allí podrá efectuar el rearme necesario para mantener el pulso a nivel nacional. Esta es la idea de Santiago Abascal, ahora que el partido se le está cayendo a pedazos.