Montaje de los políticos catalanes Pere Aragonès, Ignacio Garriga, Salvador Illa, Sílvia Orriols Alejandro Fernández y Carles Puigdemont, con un pasaporte español de fondo

POLÍTICA

La inmigración, en el centro: las soluciones que plantean los partidos catalanes

El debate migratorio, a menudo ligado con el de la inseguridad, toma fuerza en el tablero político: ¿qué propuestas hacen al respecto los principales partidos catalanes?

El debate migratorio se ha situado en los últimos meses en el centro de la actualidad política en Cataluña. La negociación de Junts y el PSOE para la delegación de competencias en este ámbito —diluida por los socialistas esta misma semana— elevó aún más una cuestión que ya estaba sobre la mesa. La inseguridad que viven muchos municipios y barrios de Cataluña, a menudo con población inmigrante como protagonista, había hecho del debate acerca de la gestión de la inmigración un tema creciente en el debate público.

A corte de ejemplo, una de las poblaciones catalanes que se encuentra diariamente ante este problema es Figueres. Hace escasos días, su alcalde, Jordi Masquef (JxCat), se refería al problema de la inseguridad, muy a menudo íntimamente ligado al elevado porcentaje de población inmigrante en la ciudad.

Con la cuestión de la inmigración y de la inseguridad en el ojo del huracán, la preocupación social por este tema va ‘in crescendo’. Quien debe responder a esta inquietud son los partidos políticos, algunos de los cuales tratan todavía de pasar de puntillas sobre este debate. Pese a ello, su magnitud parece obligar a que, en un futuro no muy lejano, las grandes formaciones deban afrontarlo y posicionarse con claridad.

¿Qué postura tienen los principales partidos catalanes sobre el tema? ¿Qué propuestas han formulado al electorado, hasta ahora, sobre políticas migratorias? ¿Afrontan el tema o miran hacia otro lado? E-Notícies ha echado un vistazo a los programas de las principales formaciones de Cataluña respecto a la inmigración.

Pere Aragonès en un mítin de Esquerra Republicana en Barcelona

CUP, ERC y En Comú Podem: el negacionismo del problema de la inmigración

ERC sí aborda la cuestión migratoria, pero lo hace desde un punto de partida que ignora la problemática de la cuestión. En su último programa electoral en Cataluña, los republicanos reconocen la transformación demográfica de la región en las últimas décadas, pero manifiestan que “se ha sabido hacer con un buen nivel de convivencia”. ¿Deben compartir esta afirmación los alcaldes de ERC? Un misterio por ahora no resuelto.

“Queremos convertirnos en una sociedad multicultural”, plantea la formación de Oriol Junqueras, promoviendo un Pacto Nacional para la Interculturalidad que el Govern, por ahora, no ha desarrollado. Plantean medidas para combatir el odio hacia la inmigración, conceder el permiso de trabajo a jóvenes extutelados, garantizar el empadronamiento universal, facilitar los reagrupamientos familiares o derogar la ley de extranjería para facilitar nacionalizaciones. Son, pues, medidas que buscan una apertura del flujo migratorio y que van en sentido contrario a su control o regulación.

Todas estas medidas son secundadas también por En Comú Podem, que coincide de pleno con ERC en la línea a seguir en cuanto a política migratoria. En un momento todavía de pandemia, la formación pedía regularizar a toda la inmigración independientemente de su autorización administrativa para vivir o trabajar en España. “Fomentar la acogida” es otro de los ítems de los de Jéssica Albiach en su programa, adscrito a la idea de rechazo a cualquier tipo de regulación de la inmigración.

Imagen de los candidatos de la CUP Basha Changue, Mireia Vehí y Carles Riera

Quien riza el rizo en este ámbito es la CUP, que no solo incluye en su programa las medidas citadas por ERC y Comunes, sino que va más allá. Los anticapitalistas introducen la cuestión de la inmigración situando el racismo en el centro y señalándolo como principal problemática en este ámbito. La derogación de la legislación de extranjería, la obligación de empadronar incluso sin domicilio fijo, el cierre de los CIE o ayudas económicas a refugiados son cuatro de las propuestas principales.

Hay más: conceder permisos de residencia sin necesidad de contrato laboral, discriminación positiva a personas “racializadas” para optar a puestos de trabajo o integrar al alumnado inmigrante en las aulas ordinarias. La palabra inseguridad, en cambio, no aparece en ninguna ocasión en el programa ‘cupaire’ de las pasadas elecciones autonómicas.

Salvador Illa, ministro de Sanidad entre 2020 y 2021

PSC y Ciudadanos no se mojan

El PSC no ofrece un detalle demasiado concreto en cuanto a las medidas que implementaría en el ámbito migratorio. En su programa para las últimas autonómicas, se presenta a la inmigración como “una oportunidad para el país que la recibe”. “Sobre todo en Europa, un continente envejecido que necesita mano de obra joven para asegurar el actual nivel de bienestar en el futuro”, rezan los socialistas.

El programa compromete al partido a “garantizar los derechos políticos y sociales de la población inmigrada”. Habla, de “políticas que promuevan el progreso colectivo y la movilidad social, con especial atención a los y las jóvenes y las mujeres”. Sin embargo, no da más concreciones sobre cómo gestionar los flujos migratorios y su integración en Cataluña.

Junto a los socialistas, quien directamente no se moja en cuanto a inmigración es Ciudadanos. El partido naranja ignoraba por completo el tema en los programas electorales de los últimos comicios. En su web, no hay, hoy por hoy, ni una sola propuesta sobre inmigración.

Plano medio de Carles Puigdemont de pie detrás de un atril con un fondo azul en una rueda de prensa en Bruselas

Junts, la voz cambiante

Junts per Catalunya es, si tomamos como referencia la breve historia de la formación, una voz polifónica en cuanto a inmigración. Lo que recogía su último programa electoral autonómico nada tiene que ver con el posicionamiento reciente de la formación. En 2021, JxCat prometía garantizar el empadronamiento para personas inmigrantes —incluso sin domicilio fijo—, el cierre de los CIE y un “cambio en las políticas hacia las personas en situación irregular”.

Eran las propuestas más destacadas en este ámbito, lo que situaba a los de Puigdemont en la línea de ERC, CUP y Comunes. Sin embargo, la formación ha vuelto a la posición de la derecha catalana clásica, en parte por la presión recibida desde el mundo local. Son muchas las localidades donde alcaldes y concejales de Junts —Calella, Manresa, Figueres…— están exigiendo que se afronte el problema de la gestión migratoria y la inseguridad.

Ello ha hecho que el partido haya negociado —con poco éxito, según parece— con el PSOE la delegación de las competencias de inmigración. A su vez, la formación defiende ahora controlar el flujo migratorio que recibe Cataluña y poder actuar ante aquellos inmigrantes irregulares que reincidan en sus delitos. Jordi Turull lo defendía con claridad hace escasos días: "El chantaje de acusarnos de xenófobos porque nosotros nos preocupamos es indigno y no lo toleraremos".

Plano medio de Alejandro Fernández hablando en un mitin y haciendo un gesto con su mano izquierda hacia adelante

Vox y PP, una apuesta por el férreo control migratorio

“Garantizaremos que la inmigración sea legal y ordenada para adecuarla a las necesidades de nuestra sociedad y poder atender adecuadamente a las personas que llegan”. Con esta frase, el PP centraba en su último programa autonómico su posición sobre la cuestión migratoria en Cataluña. Se habla de control y regulación del flujo de inmigrantes que llegan a la región.

El PP ponía además sobre la mesa otros problemas derivados de este. Los guetos, los pisos patera y la alta concentración inmigratoria en los barrios eran otros campos de combate según el programa popular. El partido que preside Alejandro Fernández, pues, fijaba con claridad su postura: firme en el contenido y elegante en las formas.

Plano medio de Ignacio Garriga con un fondo verde mientra extiende su mano y brazo izquierdo

Vox iba un tanto más allá y hacía de la seguridad y la inmigración pilares esenciales de sus propuestas para Cataluña. La formación propone la expulsión de inmigrantes ilegales o la eliminación de ayudas a aquellos que se encuentren en situación irregular, así como a las ONGs, “colaboradoras necesarias en el tráfico de seres humanos”.

Se propone también el cierre de los centros de MENAs y las mezquitas fundamentalistas o el freno a la inseguridad en las calles. Un discurso migratorio, pues, muy contundente.

Aliança Catalana, un discurso claro en cuanto a inmigración

Ante los ocho partidos con representación en el Parlament, en los últimos meses ha destacado otra pequeña formación política. Se trata de Aliança Catalana, el partido de la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, con un discurso muy claro respecto a las políticas migratorias. Es precisamente esto lo que da a Aliança Catalana voz en las redes y posibilidades reales de lograr representación parlamentaria en los próximos comicios.

Primer plano de Sílvia Orriols sonriendo ligeramente con la boca cerrada

La inmigración y la seguridad son ejes troncales de su programa y proponen “una política de tolerancia cero con la inseguridad ciudadana, el radicalismo islámico y el terrorismo”. “Se promoverá una política inmigratoria restrictiva hasta que el nivel de paro baje y los salarios aumenten a niveles europeos”, dice el partido. Además, Orriols propone la deportación de inmigrantes violentos y la repatriación de los ilegales.

La formación también exhibe como otra medida estrella el control de aquellos inmigrantes que vengan a Cataluña a trabajar. “Garantizaremos que tengan contrato de trabajo en origen, puedan acreditar que disponen de dinero suficiente para mantenerse y no representar una carga social, así como para poder volver a su país si se quedan sin trabajo”, afirman.

El reconocimiento del problema es, pues, el principal factor divisorio del espectro político catalán. Mientras la izquierda lo niega, la derecha lo señala con mayor o menor intensidad. La cuestión de la inmigración y la seguridad se ha consolidado como una de las principales preocupaciones de la ciudadanía.

Por ello, es presumible que en la campaña de las próximas elecciones catalanas tome protagonismo. Estas son las cartas que hay hoy sobre la mesa: veremos si en los próximos meses hay un giro en la posición de las principales formaciones.