Imagen de Jaume Collboni con la mano en la barbilla en una postura reflexiva durante una sesión de fotos
POLÍTICA

El alcalde Collboni se gusta, pero quizás ya demasiado

Jaume Collboni mantiene abierto el misterio de su pacto en Barcelona. Han pasado las generales, el verano y Navidad. Ya va siendo hora de un gobierno que pueda aprobar presupuestos

Jaume Collboni no estaba acostumbrado a ganar y parece que le ha cogido gusto a saborear su alcaldía. En 2015 debutó como jefe de filas en unas elecciones con un resultado pobre: tan solo 4 concejales y quinta fuerza en el Ayuntamiento de Barcelona. Pese a esto, un año después ya era segundo teniente de alcalde. En 2019 las cosas ya fueron un poco mejores y subió hasta los 8 ediles.

Collboni sumó sus votos a los de Manuel Valls e hizo alcaldesa a Ada Colau con un premio añadido: volvió a pactar con los Comuns y pasó a ser primero teniente de alcalde. Si se acuerdan, hizo un movimiento extraño poco antes de las municipales: cuatro meses antes dimitía de su cargo para "preparar en exclusiva las elecciones". No las ganó, pero el espíritu de Manuel Valls seguía vigente y llegó a la alcaldía con los votos del PP y los Comuns.

Tras la pausa obligada por las generales, los barceloneses esperaban que Jaume Collboni se decidiera. O bien replicaba su pacto con Ada Colau -que sigue esperando cobrarse el favor-, u optaba por unirse a la candidatura de Trias, que es lo que el cuerpo le pide. Han pasado ya casi ocho meses y el alcalde de Barcelona sigue deshojando la margarita, sin prisa y, parece, que gustándose.

Montaje de Jaume Collboni, Ada Colau y Xavier Trias sobre un fondo de Barcelona de noche difuminado

Y, ya lo decíamos, en cierto modo es normal que uno se quede embobado delante del espejo con su traje nuevo, más si llevaba ocho años esperando que llegase. Pero ya está, ya ha tenido tiempo suficiente y Barcelona necesita de un lado coger velocidad y de otro saber hacia dónde va. Escoger entre Trias y Colau, no es decidir entre un almendrado y un mágnum blanco, que digamos. Los dos pretendientes son tan diferentes que no es plausible que no haya preferencias.

Jaume Collboni debería tener prisa

El alcalde de Barcelona sigue asegurando que no hay prisa, que se pone de margen hasta la primavera. Antes del 22 de marzo quiere tener un gobierno en mayoría y presupuestos. De momento ha sido reprobado en el pleno por la "parálisis de su gobierno".  Fue, además, una propuesta de los Comuns, que tienen un peculiar modo de seducción. Es de suponer que Colau creía que Collboni le devolvería el favor y la calma del socialista no le acaba de gustar.

La sensación compartida en los mentideros de Barcelona es que Jaume Collboni quiere pactar con Junts per Trias, pero está alargando el proceso quién sabe por qué. Mientras, Barcelona va con presupuestos prorrogados, con solo 9 concejales en el gobierno -Lluís Rabell está de baja por enfermedad-  y lo poco que va aprobando lo hace de la mano de Junts.

Jaume Collboni durante un debate electoral con los brazos levantados dando expliaciones

A Collboni, pues, le tira más el orden que mantener el legado de Ada Colau. El actual alcalde se ha alejado de la apuesta urbanística de los Comuns, tanto su urbanismo táctico, como su relación con el comercio y las empresas. Pero de momento sigue sin decidirse, posiblemente porque se fía de Trias, pero no tanto de Junts. 

Xavier Trias ha puesto fecha a su marcha como concejal y hace falta ver quién será el hombre fuerte de Junts en el consistorio. Se habla de Damià Calvet, íntimo de Josep Rull y, por extensión, próximo a Puigdemont. Parece que este es el gran temor de Jaume Collboni, entrar en la espiral que ya sufre Pedro Sánchez y gobernar a expensas de las necesidades y estados de ánimo de Carles Puigdemont.

Y, en cierto modo, se entiende que a Jaume Collboni le haga pereza y miedo, pero es lo que hay. Es alcalde sin ser el más votado y puede escoger con quién gobernar. Ya va siendo hora que sepamos su decisión, porque marcará qué camino escoge Barcelona. Y no es poca cosa.