Plano medio de Fernando Grande-Marlaska hablando desde su asiento en el Congreso de los Diputados al lado de María Jesús Montero, que mira al techo
POLÍTICA

Todas las polémicas de Marlaska, el ministro que ni dimite ni es cesado

El titular de Interior acumula una docena de reprobaciones y, pese a ello, permanece en el Gobierno de Sánchez desde el primer día hasta hoy

Hace escasos días, Fernando Grande-Marlaska batió un récord. Nunca en la historia de la democracia española ha durado tanto tiempo en el cargo un ministro del Interior. Marlaska llegó al Gobierno en junio de 2018 y desde entonces ha sobrevivido a tres contiendas electorales y varias remodelaciones del ejecutivo.

Junto a María Jesús Montero, Luis Planas, Margarita Robles y Teresa Ribera, Marlaska se ha mantenido como una pieza inamovible del Gobierno. Este mes de febrero superó en longevidad en el cargo al histórico socialista José Barrionuevo. Un hito meritorio en una plaza tan caliente como la de Interior, que toma todavía más relieve si se tiene en cuenta el perpetuo cuestionamiento a Marlaska desde que asumió el cargo.

El titular de Interior ya se situó en el ojo del huracán cuando en 2006 fue nombrado juez de la Audiencia Nacional y tuvo que decidir sobre casos de envergadura, como el del Yak-42. Sin embargo, nada comparable a su labor ministerial, que ha estado rodeada de polémica prácticamente desde el primer día. Pese a ello y a constantes reprobaciones en el Congreso y el Senado, Sánchez ha mantenido su confianza en Marlaska incluso cuando todo el mundo lo daba por amortizado.

Foto de familia, del presidente del Gobierno de la XV legislatura, Pedro Sánchez (c), junto a las vicepresidentas y ministros del Ejecutivo, a su llegada a la reunión del Consejo de Ministros, en el Palacio de La Moncloa, a 22 de noviembre de 2023, en Madrid

La última ocasión fue especialmente sorprendente, cuando Pedro Sánchez lo mantuvo en el nuevo Gobierno formado el pasado noviembre. Su salida era considerada segura por lo ‘quemado’ que estaba su perfil, pero de nuevo y contra pronóstico logró mantener la cartera. La reprobación en la Cámara Alta de esta semana eleva la suma a una docena desde 2020.

Todo, por una serie de polémicas que se han encadenado y que han marcado su trayectoria ministerial desde el primer día.

Acercamiento ‘puntual’ de presos de ETA

A las pocas semanas de acceder al cargo, Fernando Grande-Marlaska dio el visto bueno al acercamiento de tres presos septuagenarios de ETA a prisiones vascas. Fue su primera polémica del ministro, que contó ya de entrada con la oposición de las asociaciones de víctimas. En septiembre de 2018, Marlaska recibió a representantes de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).

Su posicionamiento fue claro: los acercamientos serían “puntuales y estudiados” y exclusivamente para “presos sin condenas de sangre y la mayor parte de condena cumplida”. Si algún acercamiento se saltaba esta indicación, sería en casos “minuciosamente estudiados e informando previamente a las víctimas”. Unas manifestaciones según las víctimas que fueron incumplidas flagrantemente.

En marzo de 2023, el Gobierno completaba el acercamiento total de los presos de ETA a cárceles de Euskadi y Navarra. Un total de 175 acercamientos que supusieron acabar con la política de dispersión aplicada hasta entonces. Los ataques de la derecha a Marlaska por esta cuestión han sido una de sus gotas malaya de su carrera ministerial.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, asiste a la inauguración de la exposición fotográfica 'Ella-Chipre en femenino', en el Círculo de Bellas Artes, a 7 de noviembre de 2023, en Madrid

Pérez de los Cobos, una destitución que Marlaska tuvo que ‘comerse’

Un nombre que ha ido vinculado al de Fernando Grande-Marlaska en los últimos años ha sido el del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos. En mayo de 2020, el ministro del Interior lo cesó como jefe del cuerpo en la Comunidad de Madrid alegando “razones de organización interna”. Desde el primer día, su cese se vinculó a la entrega a la Justicia, por parte de la Policía Judicial de la Comunidad de Madrid, de un informe que apuntaba directamente al Gobierno en la expansión del covid-19.

En concreto, se vinculaba la autorización de las manifestaciones feministas del 8-M de 2020 con la proliferación del coronavirus. Pese a que el ministro negó que la destitución tuviera que ver con este informe, posteriormente dejó entrever que la había causado su filtración a la prensa. Todo ello llevó a Pérez de los Cobos a denunciar su cese.

Aunque inicialmente la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional apoyó la decisión de Marlaska, el Supremo dijo lo contrario. En marzo de 2023, el alto tribunal estimó el recurso de Pérez de los Cobos, que tuvo que ser restituido por el ministro del Interior. Una situación, pues, en la que Marlaska acabó quedando retratado.

La gestión policial de la inmigración, otra piedra en el zapato de Marlaska: el trágico recuerdo de la valla de Melilla

Al polémico currículum del ministro Marlaska ha contribuido de forma decisiva la cuestión de la inmigración. Si se trata de un tema ya espinoso ‘per se’, la gestión policial hecha desde Interior ha generado críticas desde la derecha del espectro político, pero también de la izquierda y de los propios socios de Gobierno del PSOE. Hay tres episodios en relación con esta cuestión que han sobresalido por encima de otros.

Decenas de subsaharianos en un cayuco interceptado por un barco de la Cruz Roja

El primero podemos situarlo en mayo de 2021, cuando una avalancha de inmigrantes saltó a Ceuta. Semanas después, ya en verano, Interior practicó la devolución a Marruecos de casi 50 menores. Hace un mes, el Tribunal Supremo confirmó que la operación, dirigida por el departamento de Marlaska, fue ilegal al saltarse lo que dispone la Ley de Extranjería.

Más recientemente, el foco de la polémica de Marlaska se trasladó al aeropuerto de Madrid-Barajas. En concreto, a las salas de asilo donde los inmigrantes esperan la tramitación de sus peticiones a España. Hace unas semanas, se difundieron imágenes del hacinamiento de estas salas y de sus condiciones, con presencia, por ejemplo, de plagas de chinches o cucarachas.

Además, se detectaron fugas de algunos de los inmigrantes, incluso hacia las pistas; o condiciones especialmente lamentables en la sala destinada a mujeres y niños, donde faltaba incluso el papel higiénico. El auge de personas procedentes de Kenia, Senegal o Marruecos pidiendo asilo haciendo escalas fraudulentas ha desbordado a un Gobierno que ha tratado de encauzar la situación entregando visados de tránsito. Para Marlaska, la situación “excepcional” está “resuelta”, pero la polémica sigue viva.

Sin embargo, si una polémica de gestión migratoria puso en duda al ministro del Interior fue la tragedia vivida en Melilla en San Juan de 2022. En esa jornada, cerca de 2.000 personas trataron de acceder a Melilla forzando uno de los pasos fronterizos con Marruecos. Varias ONG denunciaron una gran “brutalidad policial” en un episodio en el que fallecieron decenas de personas —entre 23 y 37, la variación entre datos oficiales y los reivindicados extraoficialmente.

El caso contó con un enorme revuelo mediático y se sucedieron las acusaciones a las fuerzas policiales españolas por su reacción ante la avalancha. De nuevo, Marlaska vivió su cuestionamiento, en esta ocasión también por parte de las fuerzas de izquierdas. Pese a que la Fiscalía inició una investigación al respecto, terminó archivándose y librando de responsabilidad a Interior, así como a la Guardia Civil.

David y Miguel Ángel, los Guardia Civiles muertos en Barbate

El remate de un Marlaska que pervive: el caso de la narcolancha de Barbate

Y por si fueran pocos, en los últimos días hemos vivido el último incendio que envuelve a Fernando Grande-Marlaska. El caso de los dos guardias civiles fallecidos en Barbate (Cádiz), arrollados por una narcolancha, ha avivado nuevas reprobaciones para el ministro. Las denuncias por falta de medios en la lucha contra el narcotráfico en la costa gaditana han sido una constante por parte de la Guardia Civil.

Más aún desde la disolución de OCON-sur, la unidad especializada en este ámbito que fue replegada en 2022. La falta de medios era una de las principales quejas de los agentes y la tragedia con la muerte de dos compañeros hizo estallar definitivamente su indignación. La reacción de Marlaska fue reconocer implícitamente su mala gestión: anunció un aumento de medios humanos y materiales para la lucha contra el narcotráfico pocas horas después de la tragedia.

La polémica por el caso, que persiste todavía a día de hoy, vuelve a hacer temblar la silla del ministro. Sin embargo, una vez más, Marlaska parece irse de rositas, haciendo caso omiso —él y Sánchez— de reprobaciones y reproches.

En definitiva, una retahíla de polémicas que han puesto constantemente en duda a Marlaska. Pese a ello, no han hecho más que forjar su mala salud de hierro en el Gobierno. Marlaska es, sin duda alguna, el ministro de la eterna polémica; el lugarteniente de Sánchez que puede permitírselo prácticamente todo y que ni dimite ni es cesado.

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