La diputada de Junts, Miriam Nogueras, durante la primera sesión del debate de investidura del líder del PP, en el Congreso de los Diputados, a 26 de septiembre de 2023, en Madrid

POLÍTICA

Nueva exigencia de Junts al PSOE: abolir la Audiencia Nacional

El grupo que lidera Míriam Nogueras planteará la supresión del órgano o su limitación de competencias

La ley de amnistía ha sido la madre de todas las negociaciones en esta legislatura, pero con ella no terminan las exigencias de Junts al PSOE en el Congreso de los Diputados. Ahora se plantean pedir la eliminación de la Audiencia Nacional, por ser una “reminiscencia del franquismo hace el trabajo sucio al Estado”. Sería un golpe definitivo al órgano que instruye causas como la del Tsunami Democràtic y la Operación Judas.

El grupo que lidera Míriam Nogueras ya habría hecho una prospección sobre el resto de los socios de Pedro Sánchez, y la medida tendría una buena acogida. Partidos como EH Bildu e incluso Sumar y el PNV podrían acabar secundando la media. De esta forma, el partido de Carles Puigdemont se apuntaría otro tanto en el relato de la lucha antirrepresiva contra el Estado español.

Montaje de Pedro Sánchez y Carles Puigdemont con el Tribunal Supremo de fondo

La Audiencia Nacional es el órgano sucesor del Tribunal de Orden Público que operaba en el régimen franquista. Creado en 1977, se dedica a delitos contra la Corona o instituciones del Estado, crimen organizado, terrorismo, narcotráfico y delitos fuera del territorio nacional. Junts considera que el tribunal ha “pervertido” su razón de ser y que “no aporta nada al sistema judicial actual”.

Pero además, este órgano no tiene parangón en ningún otro sistema judicial europeo y esto refuerza los argumentos de su supresión por innecesario. En Europa lo ven incluso como una anomalía, y solo su papel en la lucha antiterrorista contra ETA consiguió justificar su razón de ser. Ahora, en Junts ven un contexto favorable para avanzar hacia su desaparición y apuntarse otro tanto a cuenta de Sánchez.

Desafío del independentismo al sistema judicial

La Audiencia Nacional ha asumido casos mediáticos como la silbada al himno, el juicio a la cúpula de los Mossos y los procesos contra Valtònyc y Pablo Hassel. Por eso el movimiento independentista lo ve como la médula espinal del sistema represivo español. Los juntaires saben que conseguir su eliminación sería un golpe de efecto muy importante no solo a nivel efectivo sino también simbólico y propagandístico.

También son conscientes de que el PSOE no querrá asumir ese papel, y entienden que la abolición puede ser sustituida por una limitación de competencias. La Audiencia Nacional podría acabar reducida a la persecución del terrorismo yihadista y las bandas criminales internacionales. El resto de competencias serían absorbidas por los tribunales existentes en cada uno de los territorios donde se cometen los delitos.

En el independentismo existe la convicción de que la desaparición de la Audiencia Nacional reduciría mucho la capacidad para perseguir al movimiento. Este tribunal asume los casos que otros órganos difícilmente podrían asumir por estar saturados, así que la capacidad del sistema judicial se reduciría significativamente. La propuesta implicaría una reorganización completa del sistema, en un sentido descentralizador. 

Junts-PSOE se siguen necesitando

Esta nueva petición de Junts demuestra en todo caso que los de Carles Puigdemont siguen necesitando al PSOE de la misma forma que Pedro Sánchez sigue necesitando a Junts. Es cierto que la crisis catalana ha dejado al Gobierno central al borde del abismo, y que no se descartan elecciones anticipadas. Pero también es verdad que Junts pierde más que gana con la caída del Gobierno, y que los de Puigdemont harán todo lo posible para sostener a Sánchez y seguir exprimiendo sus exigencias.

El principal foco de preocupación de los socialistas es Cataluña, donde la fragmentación del voto podría obligar a Salvador Illa a tener que escoger entre ERC y Junts. La preferencia por uno llevaría al enfrentamiento con el otro, hasta el punto de poner en riesgo las alianzas del Gobierno de coalición. Mientras, los partidos independentistas tienen a Sánchez bien sujeto y saben que pueden poner a prueba su paciencia.

Pero los problemas de Pedro Sánchez no acaban aquí, ya que las elecciones vascas del próximo 21 de abril plantean otro gran problema. La rivalidad entre PNV y EH Bildu podría acabar mermando también el frágil equilibrio de las alianza del bloque de legislatura. Demasiado frentes abiertos para un Gobierno cada vez más débil y a merced de los caprichos de los independentistas.

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