Plano medio de Carles Puigdemont sonriendo y mostrando una camiseta del Girona FC con el nombre de Puigdemont y el dorsal número 1
POLÍTICA

Junts per Catalunya, ni de izquierdas, ni de derechas: de Carles Puigdemont

Junts per Catalunya manda un aviso a Pedro Sánchez: no quiere formar parte de ningún bloque


"Nosotros hablamos con todo el mundo, menos con Vox". Así resumía la situación política de Junts per Catalunya su portavoz, Josep Rius. La formación de Carles Puigdemont no quiere ser catalogada de izquierdas pese a sus políticas gobernando, ni de derechas, aunque sus últimas decisiones así lo parecen. La ideología de Junts, pues, no importa, no es algo relevante. Hasta que Carles Puigdemont diga lo contrario.

"Junts per Catalunya no forma parte de ningún bloque político español. Solo nos debemos a nuestros votantes. No debemos nada al PP ni al PSOE", añadía Josep Rius.

Hay que reconocer una cosa: Puigdemont ha sabido hacer de la indefinición una virtud. Por lo menos hasta ahora. No es sencillo que un partido del que no sabes qué piensa exactamente -o que se rectifica a él mismo en materias como la inmigración- sea capaz de ganar elecciones y gobernar. Junts ha mandado en la Generalitat desplegando claramente políticas progresistas. En el Congreso, por ejemplo, votó a favor de la Ley Trans, la norma estrella de la izquierda de la última legislatura. 

Miembro de Junts per Catalunya, con Laura Borràs en el centro junto a Elsa Artadi, Jaume Alonso Cuevillas y Francesc de Dalmases, sujetando una pancartada pidiendo el cierre del cie

El marcado perfil progresista de Junts per Catalunya lo encarnan probablemente los independientes que llegaron al partido tras Junts pel sí. Laura Borràs, su presidenta, es uno de ellos. Hace un par de años pedía el cierre del CIE, el Centro de Internamiento de Extranjeros de la Zona Franca y acusaba a Ada Colau de "falso progresismo". A su lado estaban Aurora Madaula, Francesc de Dalmases o Alonso Cuevillas. Por aquel entonces, Borràs aseguraba ser "más de izquierdas que el señor Illa".

La lógica, pues, era situar e Junts el bloque de la izquierda, si su presidenta y candidata a las elecciones al Parlament así lo manifestaba. Lo que pasa es que desde que Junts dejó el Govern, el sector más pragmático ha ido copando el poder interno y recuperando cierto discurso de la antigua Convergencia. En su congreso de 2022, el partido aprobó varias ponencias que evidenciaban un giro ideológico. Una de ellas apostaba por eliminar el impuesto de sucesiones y el de donaciones y rebajar del 50 al 45% el tipo máximo de IRPF.

El poder local de Junts ha reforzado el discurso a la derecha del partido. Alcaldes como el de Calella o el de Figueres han alzado la voz contra la inseguridad y la gestión de la inmigración y la dirección de Junts ha recogido el guante. Este sector es el que va cogiendo peso, mientras que el de Laura Borràs se va diluyendo poco a poco.

Plano medio de Carles Puigdemont de pie detrás de un atril con un fondo azul en una rueda de prensa en Bruselas

El papel de Carles Puigdemont

Si alguien encara mejor que nadie la indefinición ideológica es Carles Puigdemont. El líder del partido -sin cargo orgánico porque no le hace falta- evita mojarse. Prefiere mantener su centralidad procesista y deja la ideología al margen. No han escuchado hablar a Puigdemont de la ley trans, la regulación de los alquileres, la carga impositiva en Cataluña o los impuestos a la banca. 

No se sorprendan, ya hace tiempo que Carles Puigdemont avisó: ni de izquierdas, ni de derechas. Su objetivo es poder hablar con unos y otros y dar su voto al mejor postor. En julio descartó al PP porque la foto al lado de Vox sería demasiado para Waterloo, pero aquí no se cierra ninguna puerta. Y Feijóo, que estuvo a punto de vender su piel para convencer a Puigdemont, ya lo sabe: si quiere mantener la vía de Junts, mejor que no los ataque demasiado.

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