Montaje con un primer plano de Carles Puigdemont y otro de Míriam Nogueras con cara seria. De fondo, una imagen difuminada de varios escaños del Congreso de los Diputados
POLÍTICA

Junts se viste de ERC y permite a Pedro Sánchez aprobar el decreto 'ómnibus'

El partido de Carles Puigdemont salva los muebles al Gobierno tras negociar varias concesiones


El Congreso (que se ha trasladado al Senado por obras en la Cámara Baja) ha vivido una de las jornadas más esperpénticas que se recuerdan en la política española. El Gobierno ponía a votación tres decretos sin tener claro si se acabarían aprobando. El más importante, junto al de las medidas anticrisis, era el decreto llamado ‘ómnibus’.

Este decreto incluía varias medidas en materia de función pública o justicia, entre otras cuestiones. Se trataba de una votación crucial para cumplir con las exigencias de la Comisión Europea y permitir la llegada de 10 000 millones de fondos europeos. Y era la que Junts estaba dispuesta a tumbar porque, según ellos, ponía en peligro la aplicación de la ley de amnistía.

A lo largo del día, Junts ha repetido por activa y por pasiva que votaría en contra del decreto. Pero ha llegado la hora de la verdad y han sorprendido a todos: han renunciado a su derecho a votar, permitiendo la aprobación de dicho decreto por un solo voto de diferencia (172 a 171).

De este modo, tras mucha palabrería y gesticulaciones -algo ya demasiado habitual en ellos-, Junts ha salvado los muebles al Gobierno de coalición. ¿Qué han conseguido a cambio? Según Junts, PSOE y Sumar han decidido eliminar el polémico artículo de la Ley de Enjuiciamiento Civil que, bajo el criterio de los juntaires -y de nadie más-, ponía en peligro la aplicación de la amnistía. Es decir, otra vez consiguen una contrapartida partidista que, básicamente, sirve para beneficiar a Carles Puigdemont.

Pero hay más. El partido procesista también asegura que Pedro Sánchez les ha prometido el traspaso de las competencias en inmigración a la Generalitat y la publicación de las balanzas fiscales. Dos medidas de las que no sé conocen los detalles de cómo ni cuándo se aplicarán, pero que contradice el principal argumento de Junts para hacer ver que son diferentes a ERC: aquello de “nosotros no cobramos en promesas, cobramos por adelantado”.

Así pues, la primera jornada importante de la legislatura certifica varias cosas. Que Junts es casi lo mismo que ERC pero en versión un poco más rocosa, que el idilio entre juntaires y PSOE continúa y que Pedro Sánchez sigue regalando concesiones a los procesistas para seguir vivo.

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