Primer plano de Carles Puigdemont con la mano en la frente y cara de preocupación
POLÍTICA

Junts busca candidato a la Generalitat tras el no de Carles Puigdemont

El expresident prefiere seguir su actividad política en Bruselas

Carles Puigdemont gobierna Junts per Catalunya con mano de hierro. No lo ha dejado de hacer nunca, pero desde el pasado julio su visibilidad es mucho mayor. El expresident de la Generalitat es el único interlocutor válido con el entorno y ningún otro dirigente de Junts alza la voz para valorar las negociaciones con el PSOE. Nade habla, nadie cuestiona.

Hasta Pedro Sánchez es consciente del poder de Carles Puigdemont. Pese a que no tiene ningún cargo de importancia dentro del partido, todo debe pasar por Waterloo. El primer movimiento de socialistas y Sumar fue enviar a Jaume Asens a Bélgica, para sentar las bases del acuerdo. Puigdemont ordena y Míriam Nogueras y otros actúan. 

Si alguien había llegado a pensar que el expresident pasaba a un segundo plano, estaba equivocado. La decisión de dejar el Govern o de no entrar a gobernar la Diputació de Barcelona es suya. Junts per Catalunya se ha alejado en los últimos años de la centralidad por orden de Puigdemont, que ha arrinconado el sector pragmático.

Lo que pasa es que ahora el de Amer tiene en sus manos un regalo inesperado. La aritmética electoral lo ha situado como actor necesario en Madrid, cuando todo el mundo daba por hecho un gobierno de derechas. Junts es indispensable y Carles Puigdemont ha decidido jugar la partida que le permitirá volver a Cataluña. Una jugada fácil que conlleva algunas incoherencias inevitables.

Ya hemos hablado en este periódico de la decisión que debe tomar Carles Puigdemont. Parece claro que llegará a un acuerdo con Pedro Sánchez, aunque sea difícil de explicar al independentismo más radical. Es por este motivo que su entorno ya trabaja para crear un marco mental favorable. Se habla de "acuerdo histórico", de "jugada maestra" y de "victoria moral". 

Plano medio de Carles Puigdemont de pie detrás de un atril con un fondo azul en una rueda de prensa en Bruselas

Carles Puigdemont no quiere perder en el Parlament

Pese a que la maquinaria ya está activada, Junts per Catalunya perderá algunos votos y la cuarta -o quinta- lista indepe al Parlament será una realidad. Confirmada Sílvia Orriols y Aliança Catalana, parece lógico pensar que la ANC forzará su lista cívica si hay una foto de Puigdemont con Sánchez. Y sin estos votos Junts tiene muy complicado volver a ser la primera fuerza procesista.

Es en este contexto que Carles Puigdemont tendría decidido no ser jefe de cartel de Junts a las elecciones al Parlament. Lo apuntaba E-Notícies hace semanas y lo sugiere Oriol March este lunes en Nació Digital. Puigdemont quiere seguir en el Parlamento Europeo, donde tiene libertad, no hay foco mediático y se cobra bastante más. 

Imagínense que el líder espiritual de Junts se presenta a unas elecciones catalanas y no gana. O no gobierna. Volver con la amnistía y seguir su vida política en Bruselas sería una jugada inteligente de quién un día dice no surrender y el otro inviste a Pedro Sánchez. Este es el equilibrismo que busca Carles Puigdemont, veremos si es capaz de mantenerse en la cuerda.

Rull y Turull en un acto de Junts per Catalunya

El posible candidato de Junts

En este contexto, Junts per Catalunya tiene un problema. Con Puigdemont en Bruselas, Míriam Nogueras en Madrid y Laura Borràs fuera de circulación, Junts no tiene ahora mismo un candidato de prestigio.

Jaume Giró significaría volver al seny, pero no es del agrado de Puigdemont, que quiere controlarlo todo y todos. Descartados líderes locales -básicamente porque no existen- el nombre de Josep Rull ganaría fuerza. Ya no está inhabilitado y, al igual que Turull, han abandonado el pragmatismo para ponerse debajo el paraguas de Puigdemont.

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