Montaje fotográfico con un mòvil en primer plano y unos activistas independentistas quemando los carteles de ERC, CUP y Junts
POLÍTICA

La izquierda y el procesismo ya no controlan las redes y lo atribuyen a bots

Muchos usuarios ya no compran el discurso oficial en Catalunya

Algo ha cambiado en Catalunya desde el 28 de mayo. Las elecciones municipales han marcado un antes y un después en determinados aspectos políticos. Cada vez parece más claro que son el inicio de un nuevo ciclo y ejemplo de ello es lo sucedido en redes estas tres semanas.

Twitter siempre ha sido la red por excelencia de un determinado sector de izquierdas, sobre todo en Catalunya. El debate público en este canal era  políticamente correcto y algunos de los usuarios más seguidos no eran nunca cuestionados. Twitter era, pues, un oasis para un sector afín a la CUP y a todos estos personajes públicos que forman parto del 'stablishment' catalán. 

Jordi Borràs, Toni Soler, Antonio Baños y muchos otros son un ejemplo claro de este progresismo indepe que controlaba el debate público en Twitter. Pero algo ha cambiado desde el 28 de mayo. Un ejemplo claro es con Sílvia Orriols y Aliança Catalana, que ha despertado muchas adhesiones y muestras de apoyo en internet.

Muchos, muchísimos, catalanes han roto este tabú y han decidido alzar la voz para confirmar que también quieren un debate sobre la inmigración y que están hartos del buenismo imperante. Y, claro, esto ha descolocado tanto a la izquierda, que parece que no entienden qué está sucediendo. 

Sucede igual con las próximas elecciones del 23 de julio. Los paritdos procesistas vuelven a jugar con el chantaje emocional para sumar votos, pero la gente va por otro lado. Los hastags para la abstención indepe son trending topc día sí día también. Los usuarios responden a Carles Puigdemont, al perfil oficial de la CUP y hasta a Lluís LLach.

Esta publicación de Jordi Borràs es un claro ejemplo. Desde hace tres semanas, han aparecido nuevos usuarios que dan su apoyo a Sílvia Orriols. Otros, antiguos, hacen lo mismo. Es evidente que algo ha cambiado, solo hace falta ver respuestas, resultados de encuestas o hablar con la gente. Pero para Jordi Borràs se trata de una campaña "de bots muy bien organizada". 

Y no solo eso, asegura saber quién está detrás. Sin decirlo, claro. Y Jordi Basté, que da palos a Orriols día sí, día también, se apunta a la fiesta, asegurando que "pronto" se sabrá. Cuando, es mucho más sencillo: mucha gente ha dicho basta y ha decidido salirse de los límites que marca -y exige- la izquierda.

Jordi Salvia, próximo a la CUP lanza esta misma teoría. Es mucho más fácil probablemente creer en teorías que entender la realidad. El debate de Twitter en Catalunya ya no está secuestrado por la izquierda. Cada vez más catalanes no dudan en responder a los que hasta hace poco repartían los carnets de buen usuario de esta red. 

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