Montaje con un primer plano de Dolors Feliu gritando con cara de enfadada y un plano medio de Puigdemont mirando hacia Dolors Feliu con cara de incredulidad. De fondo, varias banderas esteladas en la manifestación independentista

POLÍTICA

El independentismo cívico inicia la cuenta atrás para acabar con ERC y Junts

La lista cívica sigue sumando adeptos

“Mucha comedia sabes hacer tú, ya cansas”, “cuando acabes de llorar nos cuentas porque has pactado con el Estado”, “tú pactas con ellos para que sigan jodiendo a Cataluña”. Son solo algunos de los comentarios a la última publicación de Carles Puigdemont en Twitter. Un mensaje en el que carga contra la “trama criminal” de la Operación Cataluña.

Estos comentarios muestran el nivel de rechazo que genera ahora mismo una figura hasta hace nada intocable dentro del independentismo. Una traslación a gran escala de la crisis de confianza que atraviesan los partidos procesistas. Lo peor para ERC y para Junts es que el independentismo cívico ha empezado a organizar alternativas.

La Assamblea Nacional Catalana (ACN) sigue adelante con sus planes para presentarse a las próximas elecciones al Parlament con una lista cívica. Por el camino para recabando apoyos de entidades y plataformas del independentismo cívico. Su objetivo es culminar el mandato del referéndum del 1 de octubre de 2017 proclamando la independencia unilateral.

Más cerca de la lista cívica

La ANC llevará a cabo una consulta a su militancia, del 1 al 14 de marzo, para preguntar si quieren concurrir a las próximas elecciones con una lista cívica. La entidad que preside Dolors Feliu sigue así adelante con sus intenciones. Su intención es ofrecer una alternativa electoral “que se aleje del sistema de partidos y sacuda el escenario autonomista actual”.

Lo que hasta hace poco parecía solo una amenaza, ahora empieza a tomar forma con la puesta en marcha para la conformación de la lista. Además, la ANC está consiguiendo los apoyos de otras entidades. Como Acord per la Independència, que ha animado a la Assemblea a presentar la lista cívica.

“Creemos que, si los socios aprueban la propuesta, el siguiente paso de la ANC tendría que ser generar las condiciones necesarias para aglutinar todos los proyectos parecidos y confluir en una sola propuesta”, ha afirmado Accord per la Independència. Un empujón más hacia lo que parece inevitable. Así se va definiendo el nuevo escenario del independentismo tras su ruptura definitiva.

Los tres espacios del independentismo

Pese a la existencia de plataformas cívicas, hasta ahora el independentismo se articulaba políticamente en torno a los partidos tradicionales (ERC, Junts y CUP). La crisis del procesismo ha llevado a la ruptura precipitada del espacio. De esta ruptura han surgido tres espacios en los que ahora se mueve el independentismo.

El primer espacio es el del procesismo, representado por los partidos tradicionales, que afrontan un proceso de crisis y renovación. Como en ERC, donde el sector crítico desafía a la dirección con la voluntad de dar un giro a la vía unilateral, o en la CUP, que ha puesto en marcha un proceso de refundación. También en Junts, que está en pleno giro ideológico a la derecha para competir con Aliança Catalana.

Montaje con la presidenta de la ANC con Carles Puigdemont y Silvia Orriols a los lados y el parlamento catalán de fondo

Aliança Catalana representa el segundo espacio, el del independentismo identitario. Sus grandes bazas son la confrontación contra los partidos procesistas, a los que acusan de haber traicionado al pueblo renunciando a la vía unilateral. Y la defensa desacomplejada de políticas antiinmigración.

El tercer espacio es el del independentismo cívico, en torno al cual la ANC está intentando articular una lista electoral. Tienen a favor el prestigio que tuvo la plataforma durante los años álgidos del procés. Sin embargo, la falta de líderes y la desmovilización en las calles son sus principales obstáculos.