Primer plano de Gisela Torrents con un abrigo puesto y abriendo los ojos
POLÍTICA

Activista climática dice tener 'ecoansiedad' y la pillan viajando por todo el mundo

Destapan la incongruencia de Gisela Torrents

Se llama Gisela Torrents, tiene 29 años, y se presenta como ambientóloga y activista por el cambio climático. Aparece en la televisión pública catalana asegurando que padece “ecoansiedad”, o como ella misma afirma, “el malestar de ver el aumento de la temperatura global de la tierra y que no puedes hacer nada”. Pero un usuario de Twitter ha destapado una flagrante incongruencia.

Según el usuario, “en su Instagram podrá ver sus viajes a Colombia, Egipto, Gambia, Escocia, Francia, México…”. Es decir, que “esta activista ha contaminado en un año más que yo en toda mi vida”. Este tipo de ejemplos, a su parecer, “generan más rechazo hacia la concienciación” que en teoría persigue la activista.

A este usuario, que responde al nombre de Arnau Font, le cuesta entender “que tenga ecoansiedad y a su vez coja un avión a la otra punta del mundo cada seis meses”. Hace un alegato a favor de “ejemplos coherentes que inspiren realmente un cambio positivo y sostenible”. Un mensaje aplaudido por muchos en su publicación.

Activista climática muy conocida

Gisela no es una activista cualquiera. Ha estado en el Parlament de Catalunya presentando la proposición de ley para incluir el ecocidio como crimen en el código penal. Forma parte del Observatorio de Derechos Sociales de Justicia Ecológica (DESC) y ha sido entrevistada en los canales públicos de TVE y TV3.

Esta activista es una asidua a las conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Esto la ha llevado a recorrer muchas partes del mundo como Dubai y Egipto, pese al coste ambiental que esto acarrea. Se estima que los aviones son responsables del 2% de las emisiones de CO2 relacionadas con la actividad humana.

Pero también suele frecuentar las mesas y los eventos organizados por instituciones como la propia Generalitat de Cataluña. “Cuando llama la Generalitat para que hables de crisis climática, la respuesta es siempre sí”, dice en sus redes sociales. Ahora muchos cuestionan la coherencia entre su mensaje y sus actos.

Avalancha de críticas

Gisela define la ecoansiedad como el malestar de saber “que hay gente que no lo está pasando bien”. Para ella, el mundo “no tiene un problema de sobrepoblación, sino de desigualdad. Pero no de desigualdad económica, sino de personas que están emitiendo 100 toneladas de CO2 al año y otras que emiten una tonelada al año”.

Pero según destapan en los comentarios a la publicación, desde 2017 ha viajado por diecisieta países de todo el mundo. "Con 29 años ha viajado más que yo con 40", dicen irónicamente. También hay muchas críticas a la Agenda 2030, como un proyecto de "despoblación, miseria y control totalitario".

Imagen de un avión de la compañía Level en el cielo

Los usuarios de Twitter han destrozado a la ecoactivista con una retahíla de críticas a su incoherencia. Lo que tiene no es ecoansiedad, dicen, sino “una sobredosis de nihilismo y propagando progre”. La acusan de “postureo banal y aliñado con viajes por todo el mundo contaminando como una desesperada”.

Por otro lado, señalan la connivencia de las instituciones públicas con este activismo que acaba cayendo en la incoherencia. Se trata, para algunos, de un negocio más que una causa altruista. Un negocio del que viven las propias instituciones y del que se lucran algunos activistas viviendo a cuerpo de rey.