Imagen de Pere Aragonès y Artur Mas, ambos juntos, en un montaje en una clase

POLÍTICA

La Generalitat ya señalaba a la inmigración por los resultados escolares hace 10 años

La entonces consellera d'Educació, Irene Rigau, ya achacó a la inmigración los malos resultados del alumnado catalán en el Informe PISA

Los desastrosos resultados obtenidos por Cataluña en el Informe PISA siguen en la palestra. Las notas situaban al alumnado catalán por debajo de la media española y, en algunos ámbitos, solamente por delante de Andalucía, Ceuta y Melilla. Los resultados, en primera instancia, se explicaban por la "sobrerrepresentación" de inmigrantes en las aulas.

Fue el secretario de Transformación Educativa del Govern, Ignasi García Plata, quien el pasado martes, 5 de diciembre, achacó a la inmigración los malos resultados en el informe. Su tesis no duró ni 24 horas. Pues consellera d'Educació, Anna Simó, explicó horas después que no había "excusas" y aseguró que "ya tenemos el problema identificado".

El problema, según Simó, no se debía a la inmigración, se debía a "la pobreza infantil y a la segregación escolar". Y para más inri, dicha "sobrerrepresentación" de la que hablaba García Plata no había existido. La representación del alumnado migrante en PISA, tras rectificar, era la correcta. 

Tras 10 años, el problema sigue siendo el mismo

Rectificaciones o divergencias a banda, el caso es que la Generalitat ya sostenía la teoría de la inmigración hace 10 años. En 2013, la entonces consellera d'Ensenyament, Irene Rigau, ya señalaba el alumnado inmigrante como uno de los causantes de los malos resultados en el Informe PISA. 

Imagen de la exconsejera de Educación de la Generalitat, Irene Rigau, en una conferencia en Madrid

Entonces, con unos resultados que ya situaban Cataluña por debajo de la media de los países del OCDE en matemáticas y ciencias, la consellera lo tuvo claro. Preguntada por el caso de Castilla-León —comunidad con los mejores ratios por aquel entonces—, Rigau aseguró que dicha comunidad tenía una población "más tradicional, clásica y homogénea". 

La situación de Cataluña, con más inmigrantes "recién llegados", hacía que sus resultados en el Informe PISA ya mostraran un sintomático descenso. Rigau, pues, ya enfatizó entonces en el sustancial impacto que representaban los estudiantes inmigrantes en el sistema de escolarización catalana. 

La volatilidad de los datos

Antes de la rectificación por parte de Simó, el Govern lo tenía claro. Y Joan Cuevas, director general de Innovación, Digitalización y Currículum, explicó las razones de dicha problemática. Pues, según dijo, dentro de este 24% de alumnos inmigrantes que fueron examinados en las PISA, había un 14,5% que eran inmigrantes de primera generación.

Es decir, nacidos en otro país y, por lo tanto, que iniciaron su enseñanza en otro país. Justamente lo que en 2013 sostenía Rigau. 

Aun así, lo que Rigau no contemplaba hace 10 años fue el segundo dato que se extrae de actual Informe PISA. Y es que, también según el actual informe, un 9'5% de los inmigrantes examinados eran de segunda generación. En otras palabras, nacidos en Cataluña. Por lo que su escolarización ya se ha hecho íntegramente aquí. 

El Govern y su 'sí, pero no'

En primera instancia fue la inmigración, pero después se matizó. El secretario de Transformación Educativa, Ignasi García Plata, admitía el pasado martes que el alumnado catalán había "empeorado claramente" en los tests de PISA. El motivo, según decía, era claro. 

Pues un 24% de los alumnos examinados eran inmigrantes, mientras que en el conjunto del sistema educativo catalán estos representan un 15%. Datos que sostenían la "sobrerrepresentación" de la que hablaba. 

Pero 24 horas después, García Plata cambiaba su versión. Daba marcha atrás y admitía que la representación del alumnado migrante en PISA era la correcta. "Nos hemos puesto en contacto con los responsables de PISA y hemos clarificado la calidad de la muestra", señalaba el Gobierno mediante una nota oficial. 

"Las divergencias en la interpretación de la representatividad de la muestra han quedado resueltas y se han podido descartar todas las dudas", explicaban. 

Cataluña cae en picado en el Informe PISA

Los datos hablan por sí mismos. Los resultados de Cataluña en las pruebas PISA del 2022 caen en picado en los ámbitos de evaluación, comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Y no solamente esto, pues las notas sitúan el alumnado catalán por debajo de la media de España y de los países de la OCDE. 

Muy representativos fueron los resultados en comprensión lectora. Cataluña, más allá de registrar el peor resultado desde 2006, se situó en la antepenúltima posición a nivel español. Solamente por delante de Andalucía y Ceuta y Melilla. Los datos eran estremecedores: el alumnado catalán sacó 462 puntos, 22 menos que en 2018. 

En competencia matemática, Cataluña obtuvo 469 puntos, 21 menos respecto a las últimas pruebas, hechas el 2018. Desde 2006 que Cataluña no cosechaba un resultado tan bajo. Asimismo, en ciencias, el alumnado catalán sacaba 477 puntos, 12 menos que en 2018. Nos tenemos que remontar hasta 2003 para encontrar unos resultados así. 

Finalmente, en competencia científica, el alumnado catalán ha obtenido el peor dato desde el 2003 con 477 puntos, 12 menos que el 2018.