Montaje con un primer plano de Dolors Feliu gritando con cara de enfadada y un plano medio de Puigdemont mirando hacia Dolors Feliu con cara de incredulidad. De fondo, varias banderas esteladas en la manifestación independentista
POLÍTICA

Crecen los nervios en el procesismo: la ANC también pide nuevas elecciones

Proponen movilizar nuevamente la mayoría independentista con nuevos liderazgos en ERC y Junts

Las elecciones del 12-M en Cataluña han dejado, entre otras cosas, una derrota histórica del independentismo. ERC, Junts y la CUP han perdido la mayoría absoluta en el Parlament, mientras que el constitucionalismo ha logrado su mejor resultado. Ante esta situación, el entorno procesista ha empezado a pedir desesperadamente el bloqueo de la formación de un gobierno del PSC y la repetición de elecciones. 

Empezaron los medios afines a los partidos procesistas, como El Nacional, Vilaweb y Nació Digital, y ahora se suma a la petición la Assemblea Nacional Catalana (ACN). La entidad ha emitido un comunicado en el que piden recuperar la mayoría volviendo a poner la independencia en el centro: “El independentismo no está ahora en condiciones de activar una mayoría en el Parlament, pero sí de bloquear que se imponga una mayoría autonomista y de volver a activar la mayoría social independentista en los meses que vienen”.

La ANC pide a los partidos independentistas “que no se abstengan para facilitar un gobierno de Salvador Illa”. Pero además, “que no negocien la abstención del PSC para la formación de un gobierno en minoría de Junts y ERC, que quedaría condicionado permanentemente a los socialistas”. La entidad pide la recuperación de “un programa unitario de acción independentista para hacer efectiva la independencia desde el Parlament”.

La ANC pide nuevos liderazgos

Para la Assemblea, este debe ser un revulsivo para “movilizar la mayoría independentista” y “convocar nuevas elecciones en octubre”. Pero además quiere “que se promuevan nuevos liderazgos para dar credibilidad a la renovada estrategia independentista”. Se trata pues de una impugnación de la renuncia de la unilateralidad por parte de Carles Puigdemont en Junts y de Oriol Junqueras en ERC, y un guiño a las bases críticas de estos partidos.

La entidad considera que los partidos independentistas tuvieron en su mano la mayoría del 52% y la dejaron escapar renunciando a la vía unilateral a la independencia. La valoración de la ANC es que la estrategia de la negociación, impulsada primero por ERC y seguida más tarde por Junts, no ha hecho más que beneficiar al bloque del 155. Pero la incapacidad de Salvador Illa de formar gobierno ofrece una segunda oportunidad al independentismo, que podría forzar el bloqueo y unas nuevas elecciones.

Unas elecciones que se celebrarían en octubre con Carles Puigdemont ya en Cataluña y con un nuevo candidato en ERC, probablemente Oriol Junqueras. La prioridad de Junts es aprovechar la actual debilidad de los republicanos para formar ahora un gobierno y, gracias a la abstención del PSC, gobernar en minoría con la supeditación de Esquerra. No obstante, ERC ya ha dicho que irá a la oposición y no se plantea entrar en ningún gobierno.

¿La última batalla Junqueras-Puigdemont?

Un sector del independentismo pide nuevas elecciones con una candidatura unitaria, o bien con Puigdemont liderando un partido más amplio y transversal, o bien con la reedición de Junts pel Sí. Pero la sombra de Oriol Junqueras hace poco viable esta opción, pues el presidente de ERC representa al sector más beligerante con Junts. Lo más probable, desde esta perspectiva, es que si hay nuevas elecciones asistamos a un último enfrentamiento cara a cara entre Junqueras y Puigdemont.

Montaje con un primer plano de Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, los dos con cara seria

ERC ha sido quien ha salido peor parado del correctivo electoral, y ya se ha cobrado la primera víctima con la dimisión de Pere Aragonès. Pero tampoco las cosas han salido como esperaba Puigdemont, que solo ha sumado dos escaños y ha quedado a siete del primero, Salvador Illa. Se ha demostrado que la estrategia de Puigdemont de volver a la antigua convergencia no ha funcionado, y ahora le piden que abra el partido en lugar de cerrarlo.

Lo que parece evidente es que el batacazo del domingo ha desatado los nervios en el procesismo, que ahora busca la manera de salvarse a la desesperada. Parece que la unidad de momento queda lejos, porque Puigdemont entiende por unidad la sumisión de ERC y los republicanos no contemplan la unidad mientras Junqueras lleve las riendas. En estas condiciones, el bloqueo solo serviría para alargar la agonía de una Cataluña ingobernable.

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