Un grupo de personas posando frente a un cartel verde que dice "11S" y "Fem + Curt El Camí".
POLÍTICA

La ANC de Lluís Llach ya no esconde su debilidad

Este año convoca la Diada junto al resto de entidades por el miedo a un nuevo pinchazo

Hace tiempo que la ANC ya no es lo que era, y la última Diada escenificó su declive de la forma más dramática. La poca participación se sumó a la división y los enfrentamientos con agresiones incluidas entre independentistas. Para evitar un más que probable nueva fiasco, la nueva dirección de la entidad, encabezada por Lluís Llach, ha convocado la Diada de este año con el resto de entidades.

Destaca sobre todo la unidad entre la ANC y Òmnium Cultural, escenificada en el acto de presentación de los actos de la Diada 2024 ayer, en Barcelona. Ambas entidades llevan tiempo enfrentadas por su afinidad a los dos partidos antagónicos del independentismo. La ANC lleva tiempo bajo el auspicio de Junts, mientras que Òmnium está en la órbita de ERC.

La Assemblea Nacional Catalana defendió la tesis de la confrontación de Puigdemont y se enfrentó directamente con ERC. Ahora secunda su estrategia de apelar al bloqueo de la investidura de Illa y reconstruir la unidad independentista en unas nuevas elecciones.

Unidad por conveniencia

El entorno de Junts, incluida la ANC, ha estado presionando a Òmnium Cultural para rompiera su silencio ante las negociaciones de ERC con el PSC y se pusiera de su lado.

Pero la dirección de la ANC es consciente de que, más allá de las disputas con Òmnium, no tienen la fuerza suficiente para convocar una manifestación masiva de cara a la Diada. La entidad, que en su momento fue una plataforma transversal de masas, ahora es un reducto identificado como un mero sucedáneo de Junts. Lo cual lo convierte en un proyecto minoritario que genera rechazo en un sector importante del independentismo.

La convocatoria unitaria de la Diada demuestra que la ANC ha asumido su carácter residual y su incapacidad para atraer a las masas. Lluís Llach lleva días recorriendo el territorio con otros dirigentes de la Assemblea, pero apenas consiguen reunir algunas decenas de fieles.

Muy lejos de la intención verdadera de la nueva dirección de la ANC, que no es otra que recuperar músculo para ser un nuevo catalizador del independentismo cívico.

El declive de la ANC

La ANC atraviesa la misma crisis de debilidad que el resto del procesismo. Pese a que la entidad quiere marcar perfil como una cosa separada de los partidos, el independentismo indignado sigue identificando a la entidad como una sucursal del procesismo. Lo ven como un instrumento más de los partidos para seguir estirando el chicle de la sumisión al Estado español y la traición al mandato del 1-O.

La elección como nuevo presidente de Lluís Llach, amigo y fan de Puigdemont, no hace sino reforzar esta convicción. Lo cual invita a pensar en un nuevo fiasco si la ANC vuelve a convocar sola la manifestación del 11-S. Por eso han unido fuerzas con el resto de entidades, incluido Òmnium Cultural, con quienes están frontalmente enfrentados.

Las entidades han apelado a una movilización masiva del independentismo conscientes de la crisis que atraviesa el movimiento. Hay que recordar que el último año ERC no llamó a una manifestación que consideraba hostil, y que en los últimos años la cifra de asistentes se ha reducido hasta la ridiculez. Con este gesto la ANC de Lluís Llach asume la debilidad y aspira a volver a incorporar los sectores perdidos estos últimos años. 

➡️ Política

Más noticias: