Dos hombres de traje se dan la mano frente a una entrada con arcos, con imágenes en blanco y negro de otros dos hombres en el fondo.
POLÍTICA

Carles Puigdemont empuja al PSOE a la Gran Coalición

Cala en las filas socialistas la idea de que gobernar con el PP es la única salida viable a largo término

En pleno apogeo del Gobierno PSOE-Podemos en la legislatura 2019-2023, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias creían haber encontrado la estabilidad progresista para una larga década. La clave de la estabilidad era ERC. Haciendo pivotar el gobierno progresista sobre el partido mayoritario del independentismo catalán se consumaba aquella vieja idea de Pablo Iglesias y Oriol Junqueras de que la democratización de España solo podría venir dada por la reforma territorial con el empuje de los nacionalismos periféricos.

Así fue como se consolidó el sanchismo, una variante del socialismo consistente en escorar el PSOE a la izquierda, arrastrado por Podemos, y apoyarse en nacionalistas e independentistas para aislar a la derecha y la ultraderecha.

La estrategia se sostuvo mientras lo permitió la aritmética parlamentaria. Pero la ruptura de Podemos y la crisis del procesismo ha obligado al PSOE a llevar el sanchismo al extremo, aviniéndose a pactar con Junts en una alianza contranatura. El nuevo Gobierno Frankenstein obligaba a unos equilibrios verdaderamente complicados e introducía una evidente variable de fragilidad, pero ni en sus peores pesadillas Sánchez imaginó que iba a ser tan difícil gobernar a la sombra de Puigdemont.

Míriam Nogueras, con cara de enfadada, sentada en su escaño en el Congreso de los Diputados

El no de Junts a la senda de déficit que impide la tramitación de los presupuestos deja la legislatura en vía muerta y pone la política española patas arribas. La traición de Junts al PSOE coincide con la ruptura de Vox con el PP en los gobierno autonómicos y municipales, que altera sustantivamente los bloques parlamentarios.

Todo esto hace preguntarse si estamos más cerca de la Gran Coalición entre el PSOE y el PP, que llevan tiempo pidiendo amplios sectores sociales y económicos del país para recuperar la estabilidad.

Algo ha cambiado

Estaba claro que el de Pedro Sánchez con Carles Puigdemont era un matrimonio de conveniencia, pero en las últimas horas algo ha cambiado. Fuentes del entorno del presidente confirman que en Moncloa hay un cabreo monumental. Pueden entender que Junts utilice su relación de dependencia con el PSOE para su propia estrategia política, pero esta vez creen que han ido demasiado lejos en un caso de deslealtad.

Al parecer, Junts ya había mostrado su intención de votar en contra de la reforma de la ley de extranjería, pero en cambio sí había acuerdo con la senda de déficit. Fuentes internas aseguran que Junts había dado su palabra en el Consejo de Ministros del martes, y que el Gobierno entró en shock al ver que votaban en contra. En Moncloa creen que Puigdemont ha cambiado las reglas del juego, y que cualquier paso en falso ahora puede romper la baraja y hacer colapsar el Gobierno.

El expresidente de la Generalitat de Catalunya y candidato de Junts a las elecciones catalanas, Carles Puigdemont, interviene durante un acto de campaña, en Jean Carrère Space, a 1 de mayo de 2024, en Argelès (Francia)

El problema para el PSOE es que hasta ahora Junts necesitaba más al PSOE que al revés, pero las tornas han cambiado. Puigdemont se encuentra en un callejón sin salida en el que parece que ya todo le dé igual, y sacudir el tablero puede incluso correr a su favor.

El expresident, ya de por sí impredecible, ahora se ha vuelto más peligroso que nunca y temen que un acuerdo de gobierno del PSC con ERC en Cataluña acabe precipitando una vendetta.

El PP sin Vox, el PSOE sin Junts

El otro movimiento que ha sacudido el panorama nacional ha sido la ruptura de Vox con el PP. La crisis de Junts con el PSOE ha evidenciado los límites del sanchismo y parece difícil que Pedro Sánchez pueda gobernar mucho tiempo más con la fórmula actual. Por otro lado, las encuestas señalan un progresivo hundimiento de los partidos minoritarios y una tendencia a la concentración del voto en los dos grandes partidos. 

Todo esto lleva a pensar en dos escenarios a la larga, o un pacto entre los dos grandes partidos o un bloqueo político que esta vez parece no tener desatascador. La ruptura de Vox con el PP deja las manos libres a Feijóo para explorar otras mayorías parlamentarias que ahora estaban bloqueadas por su alianza con Abascal. Por su lado, un sector del PSOE espera la caída de Pedro Sánchez, más pronto que tarde, para abrir una nueva etapa del partido que permita fraguar la Gran Coalición con el PP.

Montaje de Pedro Sánchez y Feijóo en Moncloa

Los partidarios de esta teoría tienen claro que gobernar con Junts no es sostenible y que lo será aún menos en futuro, ya que las encuestas señalan una caída del procesismo. Si Sánchez no puede renovar el sanchismo tiene los días contados, y entonces se abrirá una nueva etapa en el partido. 

El PSOE entraría en la coalición con el PP en una clara relación de sumisión, por la diferencia de votos con el PP. pero sin las constantes crisis de gobierno y el desprestigio continuo que sufre en el contexto actual, el partido podrá fortalecerse para volver a recuperar la confianza de los votantes.

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