Primer plano de Ada Colau aplaudiendo y sonriendo ligeramente

POLÍTICA

Ada Colau, varias calabazas y dos tripartitos en la plaza Sant Jaume

La exalcaldesa de Barcelona suspira por gobernar con Collboni y ERC y que suceda lo mismo tras las elecciones catalanas. Sería una salida óptima, y muy difícil, tras quedarse sin otras opciones

Ada Colau va con todo. Su movimiento de este lunes, desvelando qué le dijo Jaume Collboni, esconde un objetivo claro: forzar al alcalde de Barcelona a aceptar los Comuns en el gobierno, algo que le hace un poco de pereza. Mejor dicho, podría dar su ok siempre y cuando Ada Colau no forme parte de ejecutivo. La jugada parece, pues, complicada, porque la exalcaldesa no tiene alternativa política ahora mismo más allá del consistorio.

Vamos por partes. Es sabido que la relación entre Jaume Collboni y Ada Colau no es especialmente buena. No lo era antes de las municipales y menos tras ellas, con los movimientos y ataques que la líder de Barcelona en Comú ha 'regalado' al actual alcalde. Es en este contexto que Collboni ve en ERC un modo fácil de sumar más concejales, y evitar al mismo momento dejar entrar en su casa a Puigdemont y a Colau, de los que no se fía.

Imagen de Ada Colau, de los Comuns, junto a Jaume Collboni, del PSC

El problema es que ahora mismo, Ada Colau no tiene más opciones que quedarse en el Ayuntamiento de Barcelona. Según cuentan en Barcelona, no ha recibido oferta alguna para ir de candidata a las europeas pese a que su entorno lo filtró. Fuentes bien informadas de la ciudad condal aseguran que tampoco fue en ningún momento una posibilidad real que pudiera ser ministra, pero Colau habría sabido jugar con el relato para parecer que era ella quien renunciaba. 

Ada Colau, de alcaldesa a ideóloga de la izquierda

Lo que es cierto es que ahora mismo Ada Colau sigue como concejala y Jaume Collboni no parece tener ninguna voluntad de gobernar con ella. Sin embargo, la exalcaldesa, que tampoco tiene una gran relación con la gente de Esquerra, no tira la toalla. Su jugada pretende ser doble: un tripartito en los dos edificios más conocidos de la plaza Sant Jaume. Colau aspira, pues, a que el juego de alianzas del Congreso se traslade a Cataluña y que Collboni se vea obligado a pactar con ella por orden de Ferraz.

La excaldesa de Barcelona, Ada Colau; y la presidenta de los Comuns en el Parlament, Jéssica Albiach, durante la Green Social Summit

Y no solo eso, que tras las elecciones en el Parlament de Cataluña, Salvador Illa opte por la misma fórmula, en un gobierno a tres en la Generalitat con ERC y Catalunya en Comú. En todas las variables, Ada Colau sale ganando: Collboni le levantaría el veto y su formación no solo recuperaría el poder local, podría también sumar varias consejerías catalanas.

Sin embargo, los problemas son varios. De un lado, Jaume Collboni ya ha demostrado -para lo bueno y lo malo- que es un animal político libre, no siempre en consonancia con el aparato del PSC. Del otro, el peso de los Comuns en el Parlament seguirá siendo relativo, sin olvidar que Sumar es ahora socio de Puigdemont y que el Gobierno de coalición depende de Junts. Si el PSC gana en las catalanas y Pedro Sánchez sigue en Moncloa, se hace difícil pensar en un tripartito de izquierdas que deje a Junts en la oposición.

El plan de la Ada Colau más ideóloga tiene demasiadas fugas. Por primera vez en política, el poder no solo no pasa por ella, sino que puede convertirse en actriz secundaria durante todo el mandato. Y para alguien con su ego, no debe ser fácil de asumir.