Alejandro Fernandez observando una manifestación independentista
OPINIÓN

Cada vez más indepes sueñan con tener un Alejandro Fernández entre los suyos

El de Tarragona desata pasiones entre muchos indepes en redes, que lamentan que sea del Partido Popular pese a su discurso sobre orden e ideología en el Parlament

Alejandro Fernández se ha convertido en el Parlament en uno de los azotes del procesismo y de las incoherencias de la izquierda woke catalana. Sus intervenciones corren como la pólvora en redes sociales y no es de extrañar. Alejandro tiene educación, es inteligente y comunica como pocos desde la ironía y la elocuencia. Uno estará más o menos de acuerdo con él y su partido político, pero lo cierto es que es de los parlamentarios catalanes con más incidencia.

El líder del PP catalán -hasta que Feijóo no diga lo contrario- se ha convertido en el altavoz de la derecha y el orden en el Parlament. Tras desertar Junts y sumarse al progresismo, solo su Partido Popular y Vox ponen encima de la mesa la dejadez política, la "Cataluña del no" que tan bien retrató Fernández hace unos días. Y, claro, cuando Alejandro no planta cara al Procés y basa su discurso  en, por ejemplo, lo sucedido en la cárcel de Mas Enric, sucede algo muy curioso. Lo he comprobado y mismo en mis redes sociales: hay muchos indepes que lo aplauden y que se lamentan que "sea del PP".

Plano medio de Alejandro Fernández de perfil, hablando desde el atril del Parlament de Cataluña con un traje marrón

Creo que realmente están tristes por no poder votar Alejandro Fernández según sus principios, aunque a veces se empieza por aquí y se acaba cogiendo la papeleta del PP el 12 de mayo. Lo que les sucede, y los entiendo, es que sueñan con que alguien de su ideología indepe haga un discurso así y se baje del barco del progresismo reaccionario. Cada vez más catalanes están hartos del buenismo, de que el Govern menosprecie el sentido común y ponga el foco los culpables y no en las víctimas.

"Le doy la razón, aunque no sea santo de mi devoción", "Habla muy bien y se explica muy bien. Nunca lo votaré, pero le reconozco esta virtud". "Lástima que esté en el PP, pero habla claro". Son simplemente algunos de los mensajes en redes tras escuchar a Alejandro Fernández recordarle a la consejera de Justicia que la cárcel no es "un balneario veraniego".

En unas elecciones normales, donde la bandera no polarizara aún el voto, Alejandro Fernández recogería muchos más votos de los que tendrá el 12 de mayo. Hay muchísima gente huérfana de proyecto político que no vota lo que realmente siente por la bandera. Y esto debería hacer reflexionar también a algún partido procesista y hasta a Sílvia Orriols.

Montaje de todos los jefes de partido en Cataluña

Hay una bolsa de votantes, cada vez más grande, que exige orden. Votantes, probablemente independentistas o nacionalistas, que están hartos de Tània Verge, del buenismo de Joan Ignasi Elena o de la Cataluña de los impuestos y las ayudas. Roger Montañola me diría que él ya lo intentó y que pocos lo votaron y tiene razón. Sin embargo, el cambio sociológico es imparable.

Alejandro Fernández sabe que las elecciones le irán bien y que aún le irían mejor si la gente votara al candidato más allá de su relación con la independencia de Cataluña. Quizás, este nuevo independentismo de orden tenga en Sílvia Orriols su respuesta, si la alcaldesa de Ripoll da el paso y empieza a hacer campaña. Espacio electoral existe, que no tenga ninguna duda.

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