Salvador Illa, en un segundo plano, mira atentamente a Pere Aragonès, en primer plano, mientras este habla desde su escaño en el Parlament

OPINIÓN

La política catalana tiene que espabilar

¿Qué sentido tiene mantener un Parlament que no refleja en absoluto la realidad de Cataluña? El partidismo debe dar paso a la política

Pere Aragonès sigue repitiendo, por activa y por pasiva, que piensa agotar la legislatura, es decir, hasta dentro de un año y medio, en marzo de 2025. Pero si el actual president debe ir recordando que tiene la intención de apurar su mandato, por algún motivo será. Y es que este Govern no es que tenga un problema de legitimidad, lo tiene de credibilidad. 

¿Qué sentido tiene que un partido con 33 diputados de 135 gobierne en solitario? Un Govern, además, que solamente se mantiene gracias a que el PSOE necesita a ERC en el Congreso. Salvador Illa decía ayer en una entrevista en Crónica Global que la gestión del ejecutivo catalán “es mala”, pero que “no” se plantea una moción de censura y que las elecciones deben celebrarse “cuando llegue el momento”. El líder del PSC debería sopesar que el momento de ir a las urnas, quizás, debe ser más pronto que tarde. Y no en 2025. 

Pero el problema de credibilidad ya no solo lo tiene el Govern, sino la composición del Parlament entero. Y esto es algo que todo el mundo tiene claro. Con las últimas dos elecciones, en mayo y julio, el panorama político ha cambiado radicalmente. 

Pere Aragonés en una sesión de control al Gobierno en abril de 2023

En el nuevo ciclo electoral, el independentismo institucional ha dejado de tener mayoría tras perder centenares de miles de votos. El PSC se ha erigido como fuerza central en Cataluña. Y la política de bloques que se había mantenido inquebrantable en los últimos años, se ha roto por completo. Lo que han demostrado las últimas elecciones es que la realidad política y social que había en 2021 es completamente diferente a la actual.

Esto sin contar el cambio estratégico que han hecho Junts o los socialistas, unos abrazando el pactismo y los otros facilitando amnistías de las que renegaban hace apenas unos meses. Todos deberían refrenar cuanto antes su nueva situación ante los votantes. Si es evidente que la realidad social que hay ahora mismo en Cataluña no está reflejada en el Parlament, ¿para qué alargar la agonía y esperar a 2025?

En un año y medio, la política puede cambiar mucho, pero el inicio del nuevo ciclo electoral evidencia varias cosas. Entre ellas, que el procesismo difícilmente obtendrá mayoría y que el PSC deberá decidir si opta por tripartitos progresistas o por la sociovergencia que ya ha asomado la cabeza en el ayuntamiento de Barcelona. 

Plano corto de Salvador Illa, primer secretario del PSC, hablando en una rueda de prensa

A varios partidos les interesa alargar al máximo la legislatura. ERC para aplazar la pérdida de cuota de poder a la que está condenado, Junts para ver si la amnistía le permite presentar un candidato que no sea un casi desconocido, el PSC para que sus potenciales votantes vayan olvidando la concesión de la amnistía… En resumidas cuentas, está primando más el partidismo que el interés general de una sociedad que no está reflejada en el Parlament.

La política catalana debe espabilar. No por estrategia política debemos alargar la crónica de una muerte anunciada. En las dos últimas elecciones, ha quedado claro que los catalanes ya no piensan igual que en 2021. De hecho, piensan considerablemente diferente. Y esto debe reflejarse cuanto antes en un Parlament y un Govern cada vez menos creíble.

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