Imagen de Sílvia Orriols dentro de un marco que simula una grabación
OPINIÓN

Nadie quiere ver a Sílvia Orriols, pero todos hablan de ella

Los mismos que piden un cordón sanitario a la líder de Aliança Catalana hablan de ella para atacar a sus adversarios

Llevo semanas intentando entender qué sucede con el cordón sanitario y la apagada informativa que piden los expertos contra Sílvia Orriols. De hecho, no comprendo el silencio del Grupo Barnils, al ver que la prensa de su cuerda sigue hablando de Aliança Catalana todos los días. ¿No será que la alcaldesa de Ripoll se ha convertido en una excusa, en una arma electoral para atacar a los adversarios? 

A primera vista, la izquierda y el procesismo están radicalmente en contra de Sílvia Orriols. Es el demonio, se la ridiculiza y hasta ni se pregunta por ella en los sondeos de la Generalitat, pagados por todos. La traslación en redes es clara: o se la defiende a capa y espada o se la trata de nazi, fascista y xenófoba. 

Mientras, cierta clase política -y sus medios - hablan de ella prácticamente cada día. Aliança Catalana es un argumento de la batalla electoral, un espejo para luchar contra Carles Puigdemont. Es de suponer que los sondeos marcan que puede haber un trasvase de votos importante entre Junts y Aliança. Es más, deben creer que cierto miedo contra Sílvia Orriols -sí es que alguien lo tiene- puede ayudar electoralmente a la izquierda.

Primer plano de Sílvia Orriols hablando y con los ojos bastante abiertos

Es lo que hizo, si lo recuerdan, Pedro Sánchez en julio con VOX. Avisar de un pacto entre Feijóo y Abascal y apelar al voto del miedo, como hizo Zapatero en 2008. Ahora los actores son Carles Puigdemont y los votos de Sílvia Orriols. Cuidado, dice ERC, que quizás el de Girona y la de Ripoll se ponen de acuerdo.

Los que piden un cordón sanitario, los que no paran de hablar de Orriols

Es curioso: es el progresismo quien ha decidido hacer entrar a Aliança Catalana en la precampaña electoral. Vemos a Jéssica Albiach responder a Orriols en redes, a dirigentes de ERC advirtiendo de un acuerdo entre Junts y Aliança o a activistas de la CUP peleándose en redes. Los que piden un cordón sanitario son los que la legitiman cada día en esta carrera hasta el 12 de mayo.

No lo hacen gratuitamente, no son ingenuos. Es más bien hipocresía. Solo se llenan la boca de Sílvia Orriols para atacar a Carles Puigdemont, para situar Junts a la derecha, cuando ya se sabe que ser de derechas en Cataluña es un sacrilegio. En cierto modo lo ha hecho también Salvador Illa, que pide a Junts que adquiera el compromiso de no aceptar los votos de VOX y Aliança.

Es en este contexto que vemos a Nació Digital o al Diari Ara hablar abiertamente de Orriols, mientras que El Nacional opta por silenciar a la alcaldesa de Ripoll. No hay un código deontológico, unos principios morales periodísticos, todo lo contrario. Para ellos, Aliança Catalana es una forma de marcar terreno, de reafirmar sus posiciones políticas o ayudar sus partidos. Al final esto va de publicidad y dinero.

Imagen del cartel electoral de Aliança Catalana, con la foto de su candidata Sílvia Orriols

Parece que han conseguido todo lo contrario: legitimar a Sílvia Orriols como candidata y darla a conocer. Su popularidad es elevada y sus opciones de entrar en el Parlament son reales. Fíjense el revuelo por su entrevista con Gema Nierga en RTVE. Ese día fue el centro de atención de la progresía, que dedicó sus esfuerzos a atacarla.

Se acusa a Sílvia Orriols de no tener ideas más allá de sus argumentos ya escuchados. Periodistas progres acusaban a Gema Nierga de no preguntarle por la sequía, la sanidad o la educación. Tiene narices, la cosa: ellos, que la pueden entrevistar, optan por hablar de Orriols solo como arma arrojadiza contra otros. 

Me gustará ver qué dirá toda esta gente si Aliança Catalana es la sorpresa electoral de la noche del 12 de mayo. ¿Argumentarán que la gente ha votado sin conocer de verdad el partido tras no querer entrevistarla? ¿Acusarán a las redes como altavoces de la 'extrema derecha'? Lo que es seguro, es que no será culpa suya. Esto nunca.

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