Montaje con un primer plano de Marc Buch hablado delante de unos micrófonos y otro primer plano de Joan Ignasi Elena con cara de pocos amigos tocándose la corbata

OPINIÓN

Más alcaldes y menos diputados

Los cargos públicos del Parlament deberían tener más respeto y aprender de ediles como Marc Buch, alcalde de Calella y que abandera la lucha contra la inseguridad en Cataluña

Cuando más cerca se está de los problemas, más sencillo es entenderlos y encontrar soluciones para resolverlos. Que se lo digan a cualquier alcalde de Cataluña, que desayuna, almuerza y cena con sus ciudadanos en la cabeza. La política local es la más entregada, la más exigente y vocacional. Prueba de ello es que casi todo el mundo conoce el nombre de su alcalde -sobre todo si hablamos de poblaciones medianas y pequeñas-, pero pocos sabrían decir el nombre de algún diputado por su provincia en el Parlament.


Hace unos días, el alcalde de Calella, Marc Buch, decía basta y pedía expulsar a los delincuentes extranjeros reincidentes que su población sufre desde hace tiempo. Chicos que hacen lo que quieren y que saben que pueden robar porque ni entrarán en los juzgados. La petición de Buch contó con el apoyo de los alcaldes de Junts en el Maresme y con el medio silencio de su formación. Jordi Turull cerró filas con Marc Buch, pero evitó pedir la expulsión de los extranjeros delincuentes. 


Días después, voces del PSC se mostraban contrarias a esta propuesta, mientras que ERC acusaba directamente a los alcaldes de Junts de "deshumanizar" a los delincuentes y los tildaba de hacer el discurso de "la extrema derecha". 

Plano general del Parlament de Catalunya con los diputados votando una moción


Los diputados del Parlament de Catalunya viven una especie de burbuja. Solo deben rendir cuentas a los dirigentes de su partido, que son los que decidirán si siguen en las listas electorales o no. Lo alcaldes y concejales se la juegan con sus ciudadanos y la seguridad es ya el problema más grande social en Cataluña. No lo digo yo, lo señalan las encuestas realizadas, aunque lo niegue el conseller de Interior. Harían bien, pues, de escuchar más a los concejales de sus formaciones y entender qué problemas reales tiene el ciudadano, harto de ver sus calles más sucias y menos seguras mientras pagan más impuestos.


Alcaldes como Marc Buch han roto al fin el silencio y han decidido priorizar la convivencia a lo políticamente correcto. No lo hace por ser racista o xenófobo, como lo acusan desde ERC. Actúa porque se lo han pedido sus vecinos en el ayuntamiento y por la calle.
 Pedir expulsar a quién acumula más de 200 delitos y sigue en la calle es sensatez y voluntad de solucionar los problemas de la gente. Es hacer de alcalde. Y es aquí donde necesitamos mucho más a los alcaldes valientes que a los diputados que callan.

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