Plano medio de Pedro Sánchez en un mitin en Catalunya, con camisa azul y con los dos brazos y manos hacia adelante saludando

OPINIÓN

Diario de campaña, día 8: ¡Ya solo queda la mitad!

Pedro Sánchez, Salvador Illa, Sílvia Orriols y Cayetana Álvarez de Toledo, algunos de los protagonistas de la jornada


Pedro Sánchez, protagonista este jueves, ya de forma presencial, en la campaña catalana, dice a menudo que en política hay atacantes y atacados. Y siempre culpa a la derecha de ser los primeros, victimizándose él.

Pero este séptimo día de campaña, en el ecuador de las dos semanas en las que se puede pedir el voto, Aliança Catalana y Sílvia Orriols fueron víctimas de los ataques de la extrema izquierda que intentaron boicotear el multitudinario acto que la candidata y alcaldesa de Ripoll celebró en La Farinera del Clot de Barcelona. Incluso, según algunos asistentes presentes en el mitin, los intolerantes de izquierdas incluso persiguieron por la calle a algunos dirigentes.

El presidente del Gobierno español, después de días siendo protagonista indirecto de la campaña, ha entrado de lleno en la carrera hacia las urnas como si fuera un candidato más. De hecho, en Sant Boi de Llobregat, se arrogó todo el protagonismo invisibilizando a un Salvador Illa al que no le quedó más que aceptar ser actor secundario. Eso sí, con hits como "estamos en el Bajo Llobregat, la comarca de Estopa, Rosalía, Seat, aeropuerto, Josep Tarradellas y José Montilla". Cada uno tiene sus referentes, tú.

Sánchez, como anteriormente han hecho otros presidentes españoles, desembarcó en la campaña para prometer una lluvia de millones en Cataluña que nunca llega. También sacó a colación su máquina del barro para atacar al PP, a Vox, a la ultraderecha y cómo no, a los medios de comunicación que, a su juicio, le tienen como enemigo número uno.

Por la mañana, su candidato, Salvador Illa, rompió todos los esquemas afirmando estar dispuesto a pactar con Carles Puigdemont tras las elecciones. El candidato de Junts le dijo que no.

La oferta de lla fue aprovechada por la diputada nacional del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, quien este jueves advirtió a los electores de que "votar a Illa es votar en Puigdemont". En la misma línea se dirigió el número tres del PP, Elías Bendodo, quien acusó al candidato del PSC de "subir a la moto del separatismo" al abrirse a pactar con Junts. Ambos estuvieron en Cataluña para apoyar al candidato popular, Alejandro Fernández, a quien todos los sondeos sitúan ya como cuarta fuerza parlamentaria en el Parlament.

Lejos de las propuestas, en ERC siguen con el mensaje del miedo para intentar desgastar a sus rivales políticos. Con Aragonès más pendiente del primer debate electoral televisado, que se celebró anoche en el circuito catalán de TVE, la vicepresidenta del Govern y número dos por Barcelona, Laura Vilagrà, tomó el protagonismo para avisar a los ciudadanos que "las políticas feministas peligran si hay un cambio" en la Generalitat. La misma estrategia que, sin éxito, utilizó el PSOE y Pedro Sánchez en anteriores comicios.

Después de todos los actos diurnos, todos los candidatos -salvo Carles Puigdemont, que tuvo que verlo como espectador desde Francia-, se citaron en las instalaciones de Televisión Española en Sant Cugat del Vallès para participar en el primer debate de la campaña electoral.

Un debate plano, con reproches entre los distintos candidatos, y con propuestas tan surrealistas como la que lanzó la presidenciable de los Comunes, Jéssica Albiach, de crear una inmobiliaria pública.

Una de las grandes sorpresas del debate, o no, fue cuando Salvador Illa salió en defensa de los responsables del proceso como si ejerciera de abogado defensor. Como si Illa se hubiera disfrazado de Gonzalo Boye. Después de que Carlos Carrizosa, candidato de Ciutadans, acusara a Oriol Junqueras y Carles Puigdemont de haber robado a los catalanes con el proceso, el socialista se encaró manifestándole que "no le toleraré que diga que se robó".

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