Montaje de Irene Montero, Yolanda Díaz y Ana Redondo con una fotografia de los cayucos de senegaleses que llegan a Canarias

OPINIÓN

131 188 razones

Este encargo absurdo fue obra de la gestión de Irene Montero, pero los actuales dirigentes del Ministerio y del Gobierno han decidido seguir adelante con la iniciativa

El Ministerio de Igualdad va a destinar 131 188,20 euros a realizar un sondeo para justificar sus tesis woke que señalan que España es un país racista. Este encargo absurdo fue obra de la gestión de Irene Montero, pero los actuales dirigentes del Ministerio y del Gobierno han decidido seguir adelante con la iniciativa.

En España tenemos muchos problemas fruto de un modelo migratorio que nadie ha votado y que nos imponen mediante relatos propagados por medios de comunicación, influencers e inversiones millonarias en propaganda y adoctrinamiento por parte de Gobierno y empresas. Además, hay que sumar el impacto de la dictadura de lo políticamente correcto, pobre de ti, si te atreves a levantar la voz contra lo que dicta la corriente mainstream.

Estos problemas son la segregación, la masividad, el aumento de la criminalidad, el atentado a los derechos de las mujeres y personas con orientaciones sexuales determinadas por parte de amplios grupos de población de ciertos contextos étnicos, la inseguridad general, la depauperación de puestos de trabajo, la sustitución étnica y el islam, entre otros.

Decenas de subsaharianos en un cayuco interceptado por un barco de la Cruz Roja

Ninguno de los problemas que nos afectan de forma principal es el racismo, si fuéramos un país racista no habría más de ocho millones de personas no nacidas en España en el país, ni habría más de medio millón de irregulares sin que se crearan graves y contundentes respuestas contra ellos. En España hay igualdad ante la ley y se respeta a todo el mundo, venga de donde venga.

Como en toda sociedad existe el racismo, pero no como algo general, sino como algo marginal y mal visto, como una actitud individual de ciertas personas, no como algo preponderante en la sociedad. También es necesario esclarecer que amar lo tuyo, defenderlo y no querer que sea sustituido por nada foráneo no te convierte en racista, es necesario aclararlo porque desde la izquierda todo lo que no sea la sumisión ante lo extranjero te convierte en un monstruo fascista. 

De hecho, las únicas personas a las que he visto hablar desde ópticas racistas ha sido a portavoces racializados que denostan a los blancos por el mero hecho de serlo. Parece que se les ha olvidado que uno no elige el color que tiene cuando nace, al igual que se les ha debido de perder en la memoria que España es un país en el que su población es blanca mediterránea, lo cual no conlleva haber cometido ningún crimen. Es como si yo emigro a Senegal y me quejo de que la población es negra en su mayoría. Estamos ante otro absurdo de este movimiento nefasto que nos lleva hacia un precipicio como sociedad.

Varias mujeres vestidas con niqab andando por las calles de Cataluña con un hombre al lado

En vez de realizar estudios étnicos para ver los efectos nefastos del modelo migratorio en nuestra sociedad, cuestión que sí se realiza en países como Estados Unidos, el Gobierno, de mano de su Ministerio de Igualdad, prefiere gastarse el dinero en una cuestión absurda cuya pregunta es de respuesta más que conocida por todos: España no es un país racista, el único racismo que existe no es precisamente de los españoles hacia nadie.

Me gustaría que se preguntara desde el Ministerio por cuál cree la gente de a pie, no solo los extranjeros elegidos a dedo por intereses espurios, como en la encuesta antes citada, que es el motivo por el que se está produciendo la degradación de los barrios obreros, el aumento de la delincuencia y sobre todo de los delitos de carácter sexual: violaciones y abusos principalmente. La respuesta que saldría de esa encuesta haría pensar a más de uno, mientras otros le echarían la culpa de todo a un racismo inventado que siguiese justificando la llegada de fondos a la gente parásita que vive de defender relatos fantásticos sobre la inmigración.

Para afrontar la cuestión migratoria hay que dejar los relatos fantasiosos construidos por serviles al poder e ir a los datos, a los hechos, dejando moralismos impostados, aparte, el futuro del país y de las nuevas generaciones está en juego, no podemos andarnos durante más tiempo con tonterías. Es necesario tomar medidas drásticas, además cuanto antes. Si no fuera por la financiación que reciben los individuos que defienden el mito del racismo en España hace tiempo que ya ni existirían.

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