Primer plano de Pedro Sánchez con cara de preocupación y primer plano medio de Carles Puigdemont riendo. De fondo, una foto de la Mesa del Congreso de los Diputados

Puigdemont le cuela un gol a Pedro Sánchez y a Yolanda Díaz

El expresident de la Generalitat ya se beneficia de su reunión con la vicepresidenta en funciones del Gobierno

Tras 6 años en Waterloo, sin posibilidad de pisar suelo español y sin ninguna victoria política o judicial relevante para celebrar, por fin ha llegado el momento de Carles Puigdemont. Los 7 votos que necesitan Pedro Sánchez y Yolanda Díaz para reeditar el Gobierno de coalición le ha dado la vida al expresident de la Generalitat. 

De hecho, el dirigente de Junts ya está sacando rédito de la visita de la vicepresidenta en funciones a Bélgica. Las negociaciones se encuentran al principio del camino, pero esto no ha impedido que Puigdemont ya se cuelgue las primeras medallas. Simbólicas, sí, pero medallas al fin y al cabo.

Plano medio de Carles Puigdemont y Yolanda Díaz mirándose y sonriendo
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Europa Press

A falta de triunfos tangibles, Carles Puigdemont se ha convertido en un especialista de lo simbólico. Por este motivo, le da un valor especial al hecho de que toda una vicepresidenta del Gobierno viaje al Parlamento Europeo para reunirse con él. Porque sí, aunque se trate de un Gobierno en funciones y que ella misma dijera que no asistía a Bélgica ejerciendo dicho cargo -como si ser vicepresidenta de un gobierno no fuera un cargo que se ejerciera las 24 horas al día-, la realidad es esta. Una de las máximas autoridades gubernamentales de España se desplazó hasta Bruselas para reunirse con un señor que lleva 6 años huyendo de la justicia española.

El triunfo en lo simbólico de Carles Puigdemont quizás sea algo interpretable. Pero él mismo se está encargando de vender este relato, colándole así un gol a Pedro Sánchez y a Yolanda Díaz. “Ya no es un prófugo de la justicia, sino un interlocutor del Gobierno”, asegura una persona cercana al expresident a El Español.

Carles Puigdemont en un mítin con el dedo levantado en tono amenazador
Foto:

Europa Press

La escenificación de este cambio fue a cargo de una Yolanda Díaz que ya es oficialmente el “poli bueno” de Pedro Sánchez. Mientras el presidente en funciones se distancia de la decisión de la vicepresidenta e incluso filtra a los medios un supuesto malestar dentro del ejecutivo, ella le hace el trabajo sucio al PSOE. Todo sea para conseguir sus 7 votos para el futuro debate de investidura al que se acabará sometiendo el líder socialista.

Veremos si Puigdemont consigue sacar algo más tangible en su negociación con PSOE y Sumar. De momento no lo ha conseguido y el rédito que está sacando Junts se mueve entre el simbolismo -como la visita a Bruselas de Díaz- y el beneficio personal o partidista -como la formación del grupo parlamentario propio-. Pero tras unos años “aislado” en el “exilio”, cualquier triunfo que puedas celebrar ya es mucho, aunque sea simbólico.