Primer plano de Gabriel Rufián con cara de preocupación
POLÍTICA

Gabriel Rufián, el gran cuestionado dentro de ERC

Cada vez más militantes de Esquerra piden un nuevo liderazgo en Madrid

La negociación para la investidura de Pedro Sánchez ocupa tantas portadas, horas de tertulias y opiniones en antena que tapa todo lo demás. Las elecciones del 23 de julio dejaron a los partidos procesistas tocados electoralmente, pero se volvieron a salvar por la campana. La aritmética fue más caprichosa de que nunca y convirtió a ERC y Junts en imprescindibles para Pedro Sánchez. Gracias a esto, los de Junqueras y Puigdemont pudieron esconder debajo de la alfombra sus pobres resultados electorales.

Sobre todo Esquerra, que pasó de 13 a 7 escaños en una tendencia a la baja que ya quedó clara en las municipales. Tras un ciclo de crecimiento, ERC pierde una sábana en cada colada y muchos militantes piden a la dirección cambios urgentes. El liderazgo de Oriol Junqueras está por primera vez cuestionado, pero hay un nombre que a día de hoy levanta más suspicacias: el de Gabriel Rufián

Gabriel Rufián, serio con los brazos abiertos, en el congreso de los diputados

Rufián llegó a Esquerra Republicana desde Súmate, una plataforma de castellanohablantes por la independencia que monitorizaba Junqueras. Rápidamente escaló posiciones, gracias a su buena relación con el presidente republicano. Rufián simbolizaba la nueva estrategia de ERC: atraer al votante de izquierdas no indepe de Barcelona y su entorno. Con él, su partido dejo a un lado la estelada, hasta la lengua, para lanzar un mensaje más de clase y menos nacionalista.

La figura de Rufián fue también la más utilizada por ERC para topar con Junts. Pocos dirigentes republicanos han atacado más a Puigdemont desde la moralidad y por encima del hombro. El problema es que Junts ha aguantado y ahora mismo sigue el empate técnico entre las dos formaciones. Y ahora, cuando Esquerra pierde votos, escaños y, por tanto, sueldos públicos, es cuando vuelven las dudas y se señala a Gabriel Rufián.

El catalán, el último ejemplo

El Congreso ya permite a sus diputados hablar en catalán. El problema es que hay una parte de los dirigentes de Esquerra que piden a Rufián que lo utilice siempre a partir de ahora, mientras que él y su entorno no lo ven claro. Pese a los avisos en las municipales y en las últimas generales, siguen en sus trece y quieren mantener su estrategia. 

El debate dentro de ERC está más encendido que nunca. Gabriel Rufián quiere una investidura de Pedro Sánchez a toda costa, porque su futuro también depende de ella. Muchos militantes de Esquerra piden cambios, nuevos liderazgos y si hay repetición electoral, Rufián lo tiene muy difícil. De momento, deberá decidir si habla siempre en catalán o sigue haciendo sus minutos de gloria en castellano para su público de Madrid.  Los militantes de su partido estarán pendientes y ya no van a perdonarle nada más.

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