Montaje en blanco y negro de Anna Simó, Pere Aragonès y Alba Vergés
OPINIÓN

Un Govern a la deriva

Los catalanes nos hemos acostumbrado a tener gobiernos que no destacan por su inteligencia, ni por su buena gestión


Hace años que los catalanes nos hemos acostumbrado a tener gobiernos que no destacan por su inteligencia, ni por su buena gestión. Una buena muestra de ello es cómo los diferentes cambios de gobierno no han sido para poner expertos en sus respectivas materias, sino más bien para asegurar la cuota a cobrar por el partido a final de mes.

Lejos quedan aquellos gobiernos donde al frente de la Conselleria de Economía había economistas de reconocido prestigio como Ramon Trias Fargas, Andreu Mas-Colell o Antoni Castells. O cuando en Salud había grandes referentes del sector sanitario como el conocido consejero Laporte, el consejero Trias o el “polémico” consejero Boi Ruiz, un gran médico.

De hecho, todavía me estremezco solo de pensar que en el período más difícil de los últimos cien años en Cataluña en términos sanitarios, la única responsabilidad en el mundo sanitario que había tenido la consejera Alba Vergés era de administrativa en el Consorcio Sociosanitario de Igualada. No sabría decir en qué momento la profesionalidad empezó a brillar por su ausencia en los gobiernos catalanes, lo que sí puedo decir es que en Salud comenzó en el momento en que ERC puso los pies en la consejería. Eso sí, los documentales propagandísticos entre lágrimas por la televisión pública los hacían a la perfección, cuestión de prioridades, supongo.

Primer plano de la vicepresidenta primera del Parlament de Cataluña

Salimos de Salud. Diversas muestras de estas carencias de profesionalidad os las expuse en el último artículo “La Burbuja de Twitter”. Una de ellas era el caos generado por la externalización de las oposiciones a Cegos, una empresa madrileña; un hecho que pude descubrir, casi de rebote, mediante el portal de contratación pública. Un día ya os explicaré cómo fue…

El hecho es que no solo es una locura tocar las cosas que ya funcionan bien dentro de la administración, sino que, además, hacerlo por el único y simple motivo de dejar huella de su paso por el gobierno provocó que miles de personas se vieran perjudicadas personal y profesionalmente; esto sin entrar a hablar de lo que suponía apartar al funcionariado de unas tareas que dominaban a la perfección de manera totalmente arbitraria. Tengo la esperanza de que algún día se descubrirán qué intereses tenía el Departament de Presidència en esta externalización…

En todo caso, la consejera lo solucionó por la vía rápida, se ventiló a una directora general que no llevaba ni tres meses en el cargo, y el resto de cargos jerárquicamente superiores se aferraron a la silla, como quien se agarra al asiento del avión mientras pasa por una zona de turbulencias. Aun suerte del revuelo que hicimos, que de no ser así ni el retorno de la tasa de examen se habría conseguido.

Ahora saltamos de departamento para ver que no es algo específico ni puntual. Hace unas semanas, la Conselleria d'Educació aseguró que no evaluaría el catalán oral en la ESO, un hecho realmente impactante, sabiendo los resultados del informe PISA y del estado de salud de la lengua catalana, sobre todo entre los más jóvenes. Pues la decisión no duró ni un día, al cabo de veinticuatro horas ya sabíamos que el catalán oral sí que sería evaluado en un gran número de escuelas. Una muestra más de un gobierno a la deriva, que va según sople el viento de la opinión pública.

Plano medio corto de Anna Simó mirando al horizonte con dos micros delante

Esta incompetencia la tenemos tan integrada que ya nadie se plantea salir a la calle para presionar y lograr que la ineptitud abandone el Palau de la Generalitat. Por sí sola la incompetencia no se irá, es muy difícil abandonar el algarrobo entero cuando sabes que por tu valía quizás no te tocarían ni dos, de algarrobas. Bueno, exceptuando algún caso concreto como el del presidente Aragonès que podrá dedicarse a los negocios hoteleros de su familia o la consejera de Igualtat i Feminismes, Catedrática de la UPF, que podrá volver a su plaza en la universidad, y así podría volver a hacer oídos sordos mientras alumnos o incluso madres de alumnos denuncian acosos, ya ansío volver a verla excusándose diciéndonos que “no era competente en esta materia”.

Afortunadamente, si todo va bien, en menos de un año los puestos interinos de la gestoría del Gobierno de España en Cataluña se habrá acabado. Tristemente, no sabemos qué vendrá después, yo solo deseo que, más allá de si triunfamos en el aspecto nacional, tengamos unos gobernantes dignos, que en lugar de cambiar nombres de consejerías trabajen para que nadie piense en el nombre de estas.

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